Peru: respuestas solo de coyuntura al problema de formacion policial/ Gustavo Carrión Zavala

Queremos referirnos a un aspecto, por decirlo de alguna forma, absolutamente sustantivo para la organización policial, pero que viene siendo afrontado con una preeminencia coyunturalista , que pone en riesgo no sólo a la misma institución policial, sino los importantes servicios que presta a la sociedad. Este aspecto es la formación policial, básicamente la formación de agentes de policía (léase sub-oficiales)

Se ha venido repitiendo el argumento, sustentado exclusivamente en el número de policías que había y que ahora no hay, para apresuradamente ofrecer poner en las calles una cantidad no menor de quince mil nuevos policías, que se supone , permitirán superar la sensación de inseguridad, convertida en una de las grandes preocupaciones de los ciudadanos, expresada en cuánta medición de opinión, se haya adelantado en los últimos años. Para lograr la meta esencialmente cuantitativa, se ha desatado una frenética creación de escuelas de formación de sub-oficiales de policía, que además de permitir cumplir el ofrecimiento de número de policías, sirve de promoción a políticos locales y congresistas que logran la instalación de estas escuelas en sus respectivas jurisdicciones. Lo que está ausente en la preocupación de estos políticos interesados, es averiguar si la policía está en condiciones de sostener un sobredimensionado aparato educativo formativo, con profesores, especialistas, equipos, locales, y en fin todo aquello sin lo cuál, no se entiende un proceso de formación profesional coherente con la delicada función por cumplir. Baste medir la actuación de los policías egresados de estas escuelas en los dos últimos años, para darse cuenta que han sido formados sólo para satisfacer la coyuntura de número, pero no de calidad, de eficiencia o de cumplimiento eficiente de la función.  Los sucesos de los últimos años, en los que se ha demandado recurrentemente los errores en la conducción y ejecución de las operaciones policiales, representa la mejor comprobación de lo que se sostiene. Además de la delgada formación que reciben los policías en las múltiples escuelas creadas, se hipoteca por no menos de treinta años la eficiencia de la institución en el cumplimiento de sus funciones, que es el tiempo mínimo y máximo de treinta y ocho años en los que se ha establecido la duración del servicio policial.

La formación policial, debe rehusar totalmente el coyunturalismo y diseñarse sobre la base de una formación científica policial y sobre la capacidad que deben tener  los policías de hacer abstracciones sobre los valores que están contenidos en las funciones que cumplen para lograr su finalidad que no es otra, que la de mantener la indemnidad de las personas en su vida, bienes y ejercicio de libertades y derechos. No cometamos el gravísimo error de llenar la institución de policías formados sólo para la coyuntura, pues además de tenerlos por hasta 38 años, supondría que no hay propósito de diseñar políticas de seguridad ciudadana y que estamos aceptando que por las próximas décadas nos seguirá gobernando la coyuntura. Invito a los responsables de la conducción institucional,  a efectuar una real evaluación de las escuelas que actualmente “forman” sub-oficiales, corregir los errores y diseñar programas de formación basados en ciencia policial y no en la inmediatez que requieren los métodos compulsivos de actuación. Que no se olviden que el 80% del esfuerzo institucional debe estar dedicado a formar policías de “cabecera”, policías de atención a la ciudadanía que induzcan una cultura de certeza, que ameritan capacidades especiales y que el 20% restante debe estar en el mejor nivel de formación para combatir la delincuencia organizada, incluyendo aquellas modalidades delictivas que ponen en riesgo la seguridad misma del estado.

Carrion fue Director de Educacion y Doctrina de la PNP y luego director General de la institucion

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