El mejor legado del gobierno calderonista podría ser la nueva Policía Federal. Una institución que proteja y sirva a la sociedad. Una corporación dedicada a combatir al crimen organizado. Una organización que ofrezca una carrera de por vida a sus elementos. Que tenga bien alineados los incentivos: zanahorias que promuevan la eficacia, honestidad, respeto a los derechos humanos y rendición de cuentas; garrotes que combatan la ineficacia y corrupción. Una policía, en suma, profesional y digna. Es lo que está tratando de construir, con muchas dificultades, el secretario de Seguridad Pública federal. Y ya se empiezan a ver algunos resultados.Archivado en: Gobierno nacional, Mexico, Percepción de inseguridad, Políticas de seguridad, Policías, Recursos, equipamiento e infraestructura, Reforma y modernización policial Etiquetado: | inseguridad, Mexico, policía, seguridad pública
