adecuados servicios a los ciudadanos.Perú: Los usuarios del servicio de seguridad: los grandes desconocidosJuan Briceño Pomar
En un mundo tan cambiante como el actual, sólo “sobrevivirán” aquellas instituciones que sean capaces de conocer a los usuarios de sus servicios, identificar correctamente sus necesidades y satisfacerlas. Esta máxima es aplicada tanto a las empresas privadas como a las instituciones públicas cuyo objetivo debe ser prestar adecuados servicios a los ciudadanos.
Trabajar con esta filosofía implica hacer depender las decisiones estratégicas institucionales de los deseos y necesidades de los usuarios reales y potenciales, así como estructurar un proceso de tres pasos. En el primero, las necesidades de los usuarios son investigadas. En un segundo paso, se desarrollan los servicios que satisfagan esas necesidades. Por último, se analiza la satisfacción de los usuarios y se hacen los ajustes que se estiman necesarios.
Dos de los problemas que la ciudadanía considera como los que más gravemente afectan a las instituciones encargadas de la seguridad, principalmente a la policía, son la corrupción y la ineficiencia. En efecto, diversas encuestas de opinión a nivel regional reflejan la percepción ciudadana que las instituciones están afectadas por un alto grado de corrupción y que su actuación no contribuye a proporcionarles seguridad.
Sobre la corrupción, sus tipos, causas, actores e implicancias trataremos en otro artículo ya que su impacto –interno y externo- amerita un análisis especial.
Con respecto a la ineficiencia que se percibe en la actuación policial, un factor determinante –aunque no el único ni el definitivo- es la incapacidad de los mandos para identificar y diferenciar a los usuarios y diseñar servicios a su medida.
Una visión panorámica del tema de seguridad nos permite identificar hasta tres tipos de usuarios de dichos servicios:
• EL ESTADO: con sus demandas de combatir aquellos delitos que ponen en riesgo su seguridad (narcotráfico, terrorismo contrabando, trata de personas, etc);• LA SOCIEDAD: con sus demandas de mantenimiento del orden público, tranquilidad y paz social que le permita realizar sus actividades (bloqueos, marchas, atentados indiscriminados contra la vida o propiedad de las personas, etc); y • EL CIUDADANO: con sus demandas de seguridad personal y familiar, así como con otros requerimientos de información, protección y auxilio (robos, hurtos, lesiones, micro comercio de drogas, violencia familiar, violaciones, certificaciones, rescates, informaciones orientativas, etc).
Tradicionalmente las policías de la región se han organizado para satisfacer las necesidades del Estado y de la sociedad –estas últimas más por presión del propio Estado en su afán de ejercer un fuerte control social-. Sus diseños institucionales responden poco o nada a las necesidades de seguridad ciudadana y, por el contrario, privilegian la lucha contra los delitos graves y el mantenimiento del orden público. A esto hay que añadir que la gestión de recursos humanos también tiene la misma orientación. Todo ello explica la poca atención que se brinda a los ciudadanos de a pie.
La elaboración de las políticas institucionales que se aplican a nivel nacional está a cargo de los altos mandos policiales. Esos mismos mandos que han sido designados por el poder político –muchas veces considerando amiguismo, grado de sometimiento o intereses partidarios y no calidades y cualidades profesionales- y por ende, sea por gratitud, compromiso personal o simplemente incapacidad profesional, priorizan aquello que afecta directamente al gobierno de turno o en todo caso actúan respondiendo a la coyuntura.
La cultura organizacional de nuestras policías está marcada por una serie de mensajes y procesos que refuerzan la idea que la institución trabaja para el gobierno y no para el estado. Los incentivos, el progreso en la carrera, la asignación de puestos y otros aspectos que regulan la evaluación de los policías y por consiguiente condicionan su accionar, están estructurados de modo tal que sólo son reconocidos aquellos que realizan grandes intervenciones contra el crimen organizado, importantes alijos de droga o tienen enfrentamientos con terroristas o delincuentes. Están mejor considerados aquellos que prestan servicios en unidades policiales especializadas que los que laboran en comisarías o delegaciones que tienen contacto directo con la ciudadanía. Aquellos policías que trabajan con juntas vecinales, en oficinas de participación comunitaria, que realizan patrullaje barrial o acciones de prevención del delito no son incentivados ni considerados profesionalmente.
Hace poco en el Perú se discutió el tema de la bonificación a los policías y, entre otras consideraciones para su otorgamiento, se propuso que sólo tuvieran acceso a él aquellos policías que tienen grandes intervenciones o resultan heridos en enfrentamientos con la delincuencia lo cual refuerza la idea que “hay que atender primero al gobierno y luego, si sobra tiempo, a los ciudadanos”.
Cambiar la cultura organizacional de la policía, orientándola a identificar a todos los usuarios, personalizar y diferenciar los servicios y entregarlos con una calidad superior, incluso a la esperada, aprovechar la oportunidad para la innovación y el mejoramiento continuo, actuar de forma proactiva y dinámica, hurgando hasta descubrir deseos, temores y expectativas, así como la aplicación de adecuadas estrategias de relaciones con la ciudadanía deben ser los objetivos de toda policía del siglo XXI.
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Me permito señalar que tus apreciaciones son correctas, los técnicos sobre la materia lo venimos aseverando continuamente desde hace algunos años, lo lamentable de nuestra realidad es que el poder político, aún entendiendo bien el problema, prioriza otras necesidades en función de coyunturas e intereses personales o de grupo; el estado y la sociedad en su conjunto, la ciudadanía en particular, se convierten solo en un instrumento electoral y no en un objetivo real.
Te felicito Juan, un fuerte abrazo
Jorge
TE FELICITO JUAN POR EL ARTICULO, DESDE MI PUNTO DE VISTA ENRIQUECE NUESTRA DOCTRINA, YO TE SUGERIRIA QUE PARA UNA MEJOR COMPRENSION, IDENTIFIQUES A CADA USUARIO CON EL NIVEL CORRESPONDIENTE A LA FUNCION POLICIAL, ES DECIR, ESTADO – ORDEN INTERNO, SOCIEDAD – ORDEN PUBLICO, Y CIUDADANO – SEGURIDAD CIUDADANA. UN FUERTE ABRAZO
Estimado amigo. Tu expresiones son sin duda, comunes en muchos países de latinoamerica, donde las democracias aún son imaduras, y se priorizan los objetivos de gobierno (mediano plazo) sobre los objetivos de un Estado. Para que una politica sea efectiva debe de atender a todo un proceso, que en algunos casos involucra más tiempo del que puede durar un periódo gubernamental, y en el caso de los servicios de seguridad, especialmente los policiacos se debe de atender a una politica que se cumpla de principio a fin, -claro, entendiendo las nuevas coyunturas- que le permita al policía desarrollarse personal, familiar y laboralmente, dentro de un proyecto de vida. Sin esto el policía unicamente pensará en trabajar, como decimos los chapines “para ver que cae”.
Saludos amigo.
Estimado Juan: Como los anteriores, se aprecia que el presente artículo es el resultado de la profunda reflexión que haces sobre temas cruciales como es, en el presente caso, el de la seguridad ciudadana. Trabajar subordinados a interes mezquinos es degradar nuestra escala de valores, con el agravante que significa anteponerlos a las necesidades de la sociedad. Espero tengas la fortaleza de continuar produciendo. Un fuerte abrazo. Manuel.
Estimado Juan Briceno, saludandote cordialmente y para felicitarte por la calidad y claridad en que expones la problematica de Seguridad Ciudadana, esto refleja tu gran conocimiento y experiencia policial, pero sobre todo un especial interes y una clara conciencia de servir al publico. Mis felicitaciones por tu marcado progreso personal y profesional , estoy de acuerdo en todo lo expuesto, ojala que en nuestro pais se considere este valioso aporte y tu dedicacion para que finalmente se tomen acciones efectivas para la tranquilidad y paz ciudadana
Juan Briceño, te felicito no te detengas…mas vale uno haciendo que sien prensando hacer…….
Juan
He leído tus dos artículos y te felicito. No obstante creo que en este último ya casi le diste al clavo. Me gusta tu visión de la instutución policial desde el punto de vista empresarial; lo difícil es que algún gobierno de turno o alguna organización política sean receptivos pues no rinde frutos electoreros, lo cual será asi mientras nos gobiernes políticos profesionales en lugar profesionales políticos.
Un abrazo
EXCELENTE TU ARTICULO, TE FALTABA HABER ESTADO DENTRO DE LA INSTITUCION POLICIAL, YO TENGO 63, Y DESPUES DE 30 AÑOS, VEO QUE UNA DE LAS CAUSAS HA SIDO LOSGRADOS POLICIALES HASTA TNTE, GNRAL. TODOS QUIEREN ALCANZARLOS A COMNO DE LUGAR EN REALIDAD EL SERVICIO A LA COMINIDAD LES IMPORTA UN RABANO, SOLO UNOS CUNATOS VIVEN ESA VOCACION Y MUEREN ENFRENTANDO LA DELINCUENCIA , SON LOS VEDADEROS HEROES NO RECONOCIDOS, LOS DEMAS SOLO BUSCAN LA AMBICION DEL PODER Y DINERO, ES UNA REALIDAD QUE TE LA EXPONGO.
Leo muy bien su articulo en el cual propone que la policia debe tener control sobre cada ciudadano. Es decir, la vida privada de las personas no tiene razon de ser para Usted. Despues de analizar la cantidad de basura que habla se queda pensando que es un charlatan. Y A DEMAS UNA PERSONA ALTAMENTE REPRESIVA. Aboga por una policia propia de una dictdura que tenga a los ciudadanos a raya, ojala con arma en la cabeza.