Ya he explicado en una columna anterior que, en el campo de la seguridad ciudadana, la teoría preventiva distingue entre la prevención de la delincuencia y la prevención del delito; y que cada una de estas estrategias profilácticas tiene sus propios objetivos, métodos y responsables directos.
En pocas palabras, la prevención de la delincuencia persigue que menos personas (especialmente niños, niñas y jóvenes) desarrollen conductas delictivas; en cambio, la prevención del delito busca que se cometan menos hechos delictivos. El éxito del primer tipo de prevención se formula en términos de “menos delincuentes”; por el contrario, el éxito del segundo tipo se plantea en términos de “menos delitos”. Así de sencillo.
Con relación específica a la prevención de la delincuencia, la cual se suele conocer también con el nombre de prevención social de la violencia y la delincuencia (en una suerte de expresión extensa, redundante y abigarrada), se dice que, en un sentido general, esta se viabiliza a través de una adecuada política social. VER MÁS…
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