Hay dos áreas vitales en esta lucha: el crimen organizado y las pandillas. Aunque se conectan e interactúan cada vez más, cada una tiene su naturaleza y sus expresiones propias.
A estas alturas del desarrollo del fenómeno antisocial y delincuencial en el país, ya no puede caber ninguna duda sobre el hecho de que esta es una realidad que penetra todos los ámbitos de la vida nacional y que hasta ahora no ha tenido tratamientos eficaces de control y mucho menos de reversión, lo cual viene estimulando cada vez más peligrosas metástasis en el ambiente. Como se ha dicho ya hasta la saciedad, dicho fenómeno es multicausal y multifacético; y, por consiguiente, demanda acciones múltiples y articuladas, que ataquen todas las fuentes y los efectos de la problemática. Es claro que no basta poner el énfasis en la Seguridad Pública, pero a la vez es evidente que un buen trabajo en ese campo es factor decisivo para derivar hacia el rumbo correcto. VER MÁS…
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