Levanta al niño para que lo vea vos, apúrate. ¡Lo vi, lo vi, haya esta esposado, mira pues! Que gordo lo veo. Hay solo vi que se rio conmigo y este hombre pedante cerró el portón de cachimbazo.
Estas solo son algunas de las expresiones que cualquiera puede presenciar, si recorre la 49 Avenida Sur, enfrente de las instalaciones de los denominados Juzgados Especializados, son los familiares y amigos de los acusados de pertenecer a una estructura delincuencial; ahí no hay edecanes ni una sección de protocolo con empleados amables que le informen al interesado a dónde debe de acudir, mucho menos un procedimiento respetuoso de la dignidad humana para atender a estas decenas de salvadoreños que día a día se aglomeran para conocer el estatus legal de sus familiares, este es uno de los tantos rostros de la indiferencia con que la administración de justicia trata a sus visitantes. VER MÁS…
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