Le llaman “El Zombie”. Este joven pandillero vaga a oscuras por el penal de Cojutepeque, en El Salvador. Con la mirada perdida y con sus intestinos resguardados por una sucia bolsa de plástico.
Es miembro de Barrio 18, una de las bandas callejeras más violentas del mundo y la segunda más poderosa en el país, sólo por detrás de su archienemiga, la Mara Salvatrucha.
Y sus compañeros le presentan como el ejemplo extremo de la vida dentro de una prisión salvadoreña.
Una mala praxis médica le dejó con las tripas al aire, le cuenta a BBC Mundo el también preso Carlos Mojica Lechuga o, como todos lo conocen en su banda, El Viejo Lin.
Él es uno de los máximos líderes de Barrio 18, pero también negociador de la tregua que desde marzo de este año está en vigor con la Salvatrucha para reducir los homicidios y poner fin al reclutamiento forzoso de jóvenes.
En una prisión donde se raciona el agua potable, donde mil hombres comparten catres en un dormitorio para 200 y sin luz… la salud simplemente parece un lujo, explica Lin señalando el estómago de su compañero. VE RMÁS…
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