Al ciudadano común los problemas de los internos en las cárceles le importan poco, pues una gran mayoría supone que quienes cumplen condenas tienen bien merecido el trato recibido y las condiciones deplorables en que viven.
Sin embargo, vemos cómo la Iglesia ora en las misas por el bienestar de los presos. El papa Benedicto XVI, al visitar una cárcel romana, pidió a los fieles que dediquen plegarias para que los presos sean tratados con justicia y se respeten sus derechos humanos, agregando que pese al crimen cometido deben ser tratados con respeto y dignidad. Periodistas e investigadores internacionales han dicho que el penal La Esperanza, en Mariona, es el símbolo histórico de las carencias del sistema penitenciario de El Salvador. VER MÁS…
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