Hace ya casi un año que empezó a moverse algo nuevo en el ámbito de la inseguridad reinante por efecto de la delincuencia que sufrimos desde hace tanto tiempo: la llamada tregua entre las principales pandillas que operan en el país, la cual surgió bajo la conducción del obispo castrense y de un ex guerrillero.
Novedad de inicio. Y la respuesta esperable: desconfianzas y resistencias. Desde un inicio optamos por darle a ese experimento el beneficio de la confianza, que es mucho más acompañante que el beneficio de la duda. A estas alturas, hay dos datos contrastantes que hay que ponderar: la tregua continúa viva a pesar de todas sus insuficiencias; y está ahí, pero no ha logrado pasar a un plano de evidencia incuestionable, como sería necesario. Entonces, salta a la vista que algo fundamental falta por hacer para darle verdadera vitalidad al experimento.VER MÁS…
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