Venezuela: En seguridad ciudadana, ¿qué más podemos pedir?

Definitivamente la violencia y la delincuencia son algunas de las principales preocupaciones de los ciudadanos. Si embargo, ¿cuáles son los factores para que exista cada vez más violencia y delincuencia? Mientras no tengamos un servicio de inteligencia adecuado que nos permita detectar a tiempo los justos reclamos y descontentos populares, así como un equipo de negociadores que impidan esas violentas respuestas.

Mientras no pongamos mano firme y dura frente a violentistas que solo quieren fracturar el sistema, los conflictos sociales seguirán. Un tema aparte es el fenómeno de los terroristas que trabajan para el narcotráfico, ya estando focalizados hace tiempo se debió darles una batalla abierta. VER MÁS…

El Salvador: Ante una criminalidad cada vez más audaz debe haber una institucionalidad cada vez más eficaz / Editorial La Prensa Gráfica

Cuando se llega a extremos como los que ahora mismo se están dando en el país con tanta persistencia y desfachatez, no puede ser válida ninguna evasiva para dejar de hacer lo que se tiene que hacer y en la forma en que se tiene que hacer.

El crimen, en sus distintas manifestaciones, gana cada día más terreno en el atribulado ambiente nacional. Esto no es de hoy, pero en la medida que el tiempo pasa las condiciones de inseguridad generalizada se complican y empeoran, a costa de lo que sea. Como bien han señalado las autoridades el fenómeno delincuencial no es el mismo en todas las comunidades del país, pues hay muchas que están prácticamente libres de tal flagelo, aunque el número de las mismas va disminuyendo porque la criminalidad es expansiva si no encuentra los frenos adecuados. Frente a una situación como esta, la urgencia ciudadana no le da tregua a la institucionalidad responsable. VER MÁS…

Perú: Sin reforma policial / Juan José Garrido

En agosto, la popularidad del ministro Urresti, a sabiendas de las denuncias que sobre él pesaban, pasó del 29% al 46%. En dicho escenario la popularidad presidencial saltó del 24% al 32% y ya algunos analistas hablaban del “efecto Urresti”, del potencial presidencial (¿?), y así uno tras otro disparate. A diferencia de otros medios, sostuvimos que eso no pasaría de una calentura popular; el estilo campechano y mediático del ministro serían, sin duda, llamativos y entretenidos, pero, en cuanto la realidad se abriera paso (léase, que la criminalidad se mantuviera y no existieran visos de reforma en el corto, mediano o largo plazo), todo se caería, como una casa de naipes. VER MÁS…

México frente a la violencia / Carlos Mañamud

Los lamentables sucesos de Iguala y la desaparición (probablemente eliminación y matanza) de 43 estudiantes de magisterio (normalistas) han puesto nuevamente a México frente a su mayor flagelo del siglo XXI: la violencia. El triunfo del PRI en las elecciones de 2012, la llegada de Enrique Peña Nieto al poder y su programa reformista parecían haber reconducido al país por derroteros diferentes al sexenio de Felipe Calderón (2006 – 2012) y su guerra contra el narcotráfico.

De repente el cántaro se ha roto y los mexicanos se han sumido nuevamente en una negra pesadilla. Otra vez todo se pone en cuestión, como la gobernabilidad, el peso del narcotráfico, la corrupción o la convivencia cívica. Hace bien Peña Nieto en preocuparse porque en este envite se juega una parte importante de su gobierno y del recuerdo que deje a las generaciones futuras. La preocupación debería alcanzar a todo el espectro político nacional y a todos los niveles del estado, comenzando por el federal, pero también a ayuntamientos y estados. VER MÁS…

México: ¿Para quién trabaja la policía? / Lisa María Sánchez

Ninguna frase refleja mejor la indiscutible fractura que existe entre policía y sociedad como aquella que sugiere que ante la actual crisis de inseguridad “lo mejor sería deshacernos de las policías municipales”. Casos indignantes como el de Ayotzinapa, en el que 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos desaparecieran tras un enfrentamiento a balazos con la policía local, sirven para alimentar la desconfianza y recordarnos que en nuestro país no existe tal cosa como el imperio de la ley, y que esta última es igualmente violada por grupos criminales que por aquellos encargados de prevenir el delito y proteger a la población.

La doble tragedia de Ayotzinapa (la primera ocurrió en 2011, cuando una protesta de estudiantes del mismo plantel fue dispersada por agentes federalesy estatales dejando un saldo de dos estudiantes muertos, tres heridos, 42 detenciones arbitrarias y cero autoridades investigadas y sancionadas) se suma a un sinfín de sucesos traumáticos en los que la ciudadanía ya no sólo se reconoce azotada por la delincuencia, sino victimizada por el Estado. VER MÁS…

México: Una crisis de gobernabilidad / José Antonio Caballero Juárez

Los terribles acontecimientos ocurridos en Iguala vuelven a traer al debate el tema del funcionamiento de las policías municipales. Inmediatamente se señaló la necesidad de articular el mando único. ¿De veras el mando único va a resolver estos problemas? Si su establecimiento fuera la solución, entonces también podemos hablar de mando único para los presidentes municipales. En estos casos, la atención ha de centrarse en los gobernadores. Si éstos no funcionan, pues mando único para los gobernadores. En materia de derechos humanos, el tema es semejante. Las comisiones estatales de derechos humanos tienen problemas de credibilidad. Entonces le damos atribuciones a la Comisión Nacional de Derechos Humanos. Y ahora que la CNDH también tiene problemas de credibilidad, ¿a quién se recurre?

La idea del mando único no es ni buena ni mala. Se trata de una propuesta de reestructuración de la jerarquía en los cuerpos de policía. Otra cosa es pensar que el mando único per se va a resolver todos los problemas. En primer lugar, lo que se debe tener muy claro es qué problemas se pretenden resolver. Cuando se habla de policías municipales, la
discusión debe incluir necesariamente temas que afectan a las comunidades a las que esas policías deben servir. De esta manera, si el problema, por ejemplo, son los asaltos a transeúntes, lo que se espera es que la policía tenga capacidad para prevenir estos delitos. La cuestión aquí es determinar si el mando único puede servir para resolver este problema. VER MÁS…

 

Por una América Latina más segura / Gino Costa

La extensión y la magnitud del problema criminal en la región ya no pueden ser ignoradas por las instituciones financieras

Es el título del primer informe de la CAF (Banco de Desarrollo de América Latina) sobre prevención y control del delito. La extensión y la magnitud del problema criminal en la región ya no pueden ser ignoradas por las instituciones financieras para el desarrollo. La CAF considera que las altas tasas de inseguridad son una de las trabas más importantes para el crecimiento económico y social, y la gobernabilidad democrática. VER MÁS…

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