El Salvador: Ante una criminalidad cada vez más audaz debe haber una institucionalidad cada vez más eficaz / Editorial La Prensa Gráfica

Cuando se llega a extremos como los que ahora mismo se están dando en el país con tanta persistencia y desfachatez, no puede ser válida ninguna evasiva para dejar de hacer lo que se tiene que hacer y en la forma en que se tiene que hacer.

El crimen, en sus distintas manifestaciones, gana cada día más terreno en el atribulado ambiente nacional. Esto no es de hoy, pero en la medida que el tiempo pasa las condiciones de inseguridad generalizada se complican y empeoran, a costa de lo que sea. Como bien han señalado las autoridades el fenómeno delincuencial no es el mismo en todas las comunidades del país, pues hay muchas que están prácticamente libres de tal flagelo, aunque el número de las mismas va disminuyendo porque la criminalidad es expansiva si no encuentra los frenos adecuados. Frente a una situación como esta, la urgencia ciudadana no le da tregua a la institucionalidad responsable. VER MÁS…

Perú: Sin reforma policial / Juan José Garrido

En agosto, la popularidad del ministro Urresti, a sabiendas de las denuncias que sobre él pesaban, pasó del 29% al 46%. En dicho escenario la popularidad presidencial saltó del 24% al 32% y ya algunos analistas hablaban del “efecto Urresti”, del potencial presidencial (¿?), y así uno tras otro disparate. A diferencia de otros medios, sostuvimos que eso no pasaría de una calentura popular; el estilo campechano y mediático del ministro serían, sin duda, llamativos y entretenidos, pero, en cuanto la realidad se abriera paso (léase, que la criminalidad se mantuviera y no existieran visos de reforma en el corto, mediano o largo plazo), todo se caería, como una casa de naipes. VER MÁS…

Perú: Tranquilo, las balas no son para usted / Editorial El Comercio

Necesitamos un plan de seguridad real y completo, que empiece por plantear la reforma integral de la Policía.

Después de que un sicario asesinase a alguien en el país por enésima vez, el ministro del Interior salió a combatir la percepción ciudadana de que un nuevo y todavía más agresivo problema se había sumado a los muchos que ya hacen que nuestro país sea el que tiene los segundos mayores índices de victimización en América Latina. Los sicarios, dijo, son usados principalmente por delincuentes para aniquilar otros delincuentes. Ergo, los ciudadanos decentes no teníamos por qué sentirnos aludidos por las balas que, como el último domingo, pasaban zumbando en la entrada de un restaurante barranquino.

En la misma línea, habría que interpretar que los familiares de las víctimas colaterales del sicariato (como la niña que murió el mes pasado a manos de los asesinos a sueldo que intentaban matar a su padre) tendrían que consolarse con el conocimiento de que las balas que las mataron no iban dirigidas contra ellas. VER MÁS…

México: El desafío en Guerrero / Editorial El Universal

Luego de las ejecuciones extrajudiciales en Tlatlaya y del asesinato de un diputado federal en Jalisco, lo ocurrido en Iguala, Guerrero, es una llamada de alerta. El asesinato de normalistas a manos de criminales organizados -y la desaparición de decenas más- ameritaba sin duda la atención del propio presidente Peña Nieto, lo cual se dio ayer.

“En el marco de las atribuciones del gobierno de la República y del gabinete de seguridad, he instruido a sus elementos para que tomemos acciones, participemos en lo que permita el debido esclarecimiento de los hechos!, dijo el mandatario. VER MÁS…

Perú: La hora del sicario / Editorial El Comercio

La combinación de bolsillos fuertes con instituciones débiles se ha vuelto cada vez más peligrosa e inviable.

Hoy se celebran elecciones municipales y regionales en todo el país. En total, se elegirán 12.640 autoridades regionales y Municipales (entre presidentes y consejeros regionales, alcaldes y regidores). Sean los que fuesen los resultados de estas elecciones, la propia campaña ha dejado, entre otras cosas, la siguiente idea clara: la infiltración de las más diversas mafias en nuestra política es un hecho cada vez más extendido, consolidado y grave. Las mafias del narcotráfico, del contrabando, de la minería y la tala ilegal, de la construcción, de las licitaciones y del simple saqueo de las arcas públicas, cada una lucha en sus zonas de influencia por llegar al poder público o por mantenerse en él. VER MÁS…

Colombia: Negociar con criminales / Editorial El Colombiano

Ayer, finalmente, el fiscal general de la Nación, Eduardo Montealegre, formalizó el anuncio de una próxima iniciativa legislativa que, conjuntamente con el Ministerio de Justicia, radicará en el Congreso de la República para reformar -por enésima vez- el Código de Procedimiento Penal. El objetivo: incorporar normas que permitan a la Fiscalía negociar el sometimiento a la justicia de integrantes y capos de las bandas criminales.

De inmediato, para atajar preguntas incómodas pero ineludibles, el fiscal Montealegre precisó que no se trata de otra modalidad de justicia transicional, como la que beneficiará a las Farc; que no se les dará a las bacrim reconocimiento político ni estatus de combatientes, y que no habrá un proceso de diálogos como los de La Habana. VER MÁS…

El Salvador: El periodismo, la gasolina perfecta para el fenómeno de las pandillas / Roberto Valencia

La cifra de homicidios que se cometían a diario en El Salvador bajó de 19 a 6 entre los años 1996 y 2002, y los indicadores de delitos contra la propiedad también se desplomaron. Sin embargo, la percepción de inseguridad no recorrió el mismo camino, alentada por un sensacionalismo desmedido en los medios de comunicación, al punto que en 2003 el país asumió como inevitable el ‘manodurismo’ que ofrecía el expresidente Francisco Flores.

Los diez años posteriores a los Acuerdos de Paz de 1992 son extraños. El Salvador hizo las paces en el terreno político y militar, pero una hemorragia inatajable de violencia social anuló ese logro infinito. En paz los salvadoreños se asesinaron más que en guerra. Cifras de la Fiscalía General de la República hablan de 7,673 homicidios intencionales en 1994, de 7,877 en 1995, de 6,792 en 1996; tasas de 138, 139 y 117 homicidios por cada cien mil habitantes; en torno a veinte cadáveres cada día. VER MÁS…

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