La primera. El presidente Barack Obama retomó la restricción que había existido durante la administración de Bill Clinton sobre la prohibición de venta de armas de alto poder y le adicionó, a través de varias órdenes ejecutivas, la prohibición de la venta a civiles de cartuchos especiales y la exigencia para cotejar antecedentes antes de la venta. Esas normas habían sido derogadas (en realidad lo que hizo George W. Bush fue no ampliar la vigencia de la orden ejecutiva) y está íntimamente relacionado con la ola de violencia que hemos vivido en México.
En 2004 se combinaron cuatro factores determinantes para el crecimiento de la violencia: primero, los cárteles en México comenzaron su proceso de fragmentación y redistribución de espacios y territorios; segundo, entraron en acción Los Zetas, entonces como grupo de sicarios de Osiel Cárdenas Guillén, imponiendo un grado de violencia y militarización de los grupos del narcotráfico que no había existido hasta entonces; tercero, la administración Fox decidió replegarse en ese sentido e incluso concentró fuerzas en los grandes centros urbanos, mucho más preocupada por los arrestos de insurgencia que podía provocar la candidatura de López Obrador que por el narcotráfico, y cuarto, la ola de violencia generada por todos esos factores terminó siendo alimentada por la decisión del presidente Bush de permitir la venta indiscriminada de armas de asalto. VER MÁS…
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