Guatemala: Las lecciones que nos dejó la masacre de Salcajá / Óscar Martínez

Guatemala es la “puerta de oro” de salida de la droga en Centroamérica. Hace poco más de un año, el Estado se enfrentó a la masacre de ocho de sus policías, y el descuartizamiento de otro. Salió en busca de los que masacraron. En esa búsqueda de la dignidad acribillada es posible entender el juego de ajedrez del gran narcotráfico centroamericano. Esto no es una guerra: altos funcionarios como el ministro de Gobernación ni siquiera están seguros de que extraditar a los grandes capos sea útil. Esos sabían jugar el ajedrez y, cuando se van, quedan los cavernícolas.

Aquel jueves 13 de junio de 2013 a nadie le resultó extraño escuchar detonaciones en Salcajá. Ese día los salcajenses habían reventado petardos toda la tarde para celebrar a San Antonio de Padua que, sin ser su patrono, tiene garantizados rezos y cohetes cada 13 de junio en el pequeño municipio agrícola del occidente de Guatemala. La tarde de ese día hubo una boda en la iglesia, justo frente a la alcaldía, justo frente a la plaza central, justo delante de la subestación policial. Los recién casados también detonaron cohetes para celebrar su unión. Por eso a casi nadie le resultó extraño que se escucharan varias detonaciones a las 8:17 de la noche en la primera calle del pueblo, a un lado de la iglesia. La primera de esas detonaciones mató, de un tiro directo en la cabeza, al primer agente de policía, que estaba de descanso tomando el aire en la calle. Faltaban siete policías más. VER MÁS…

¿Qué observan los que observan el delito?: Pasado, presente y futuro de los observatorios del crimen y la violencia en América Latina y el Caribe / Jorge Srur (Editor)

Presentamos el documento de discusión ICS: ¿Qué observan los que observan el delito?: Pasado, presente y futuro de los observatorios del crimen y la violencia en América Latina y el Caribe / Jorge Srur (Editor), Lucía Dammert , María Isabel Gutiérrez, Gerard Martin, Rafael Paternain y Norma Peña

La creación de observatorios del crimen y la violencia en América Latina y el Caribe, que se inició a principios de los años noventa, se ha acelerado en los últimos años. Existe, sin embargo, más consenso político que evidencia técnica sobre la utilidad de estas instituciones. Para contribuir a la reducción de esa brecha de conocimiento, este estudio indaga sobre la genealogía histórica y conceptual de los observatorios de América Latina y el Caribe; describe y cuantifica sus características y tendencias actuales mediante el mapeo sistemático de 66 observatorios ubicados en 18 países de la región y dos estudios de caso (Panamá y Quito); y, a partir de esos insumos, ofrece un conjunto de recomendaciones y orientaciones para su mejor diseño, monitoreo y evaluabilidad, incluyendo una propuesta de modelo analítico de maduración de observatorios y un conjunto de preguntas claves para ayudar a definir indicadores de resultado e impacto. VER MÁS…

Guatemala: Las lecciones que nos dejó la masacre de Salcajá / Óscar Martínez

Guatemala es la “puerta de oro” de salida de la droga en Centroamérica. Hace poco más de un año, el Estado se enfrentó a la masacre de ocho de sus policías, y el descuartizamiento de otro. Salió en busca de los que masacraron. En esa búsqueda de la dignidad acribillada es posible entender el juego de ajedrez del gran narcotráfico centroamericano. Esto no es una guerra: altos funcionarios como el ministro de Gobernación ni siquiera están seguros de que extraditar a los grandes capos sea útil. Esos sabían jugar el ajedrez y, cuando se van, quedan los cavernícolas.

Aquel jueves 13 de junio de 2013 a nadie le resultó extraño escuchar detonaciones en Salcajá. Ese día los salcajenses habían reventado petardos toda la tarde para celebrar a San Antonio de Padua que, sin ser su patrono, tiene garantizados rezos y cohetes cada 13 de junio en el pequeño municipio agrícola del occidente de Guatemala. La tarde de ese día hubo una boda en la iglesia, justo frente a la alcaldía, justo frente a la plaza central, justo delante de la subestación policial. Los recién casados también detonaron cohetes para celebrar su unión. Por eso a casi nadie le resultó extraño que se escucharan varias detonaciones a las 8:17 de la noche en la primera calle del pueblo, a un lado de la iglesia. La primera de esas detonaciones mató, de un tiro directo en la cabeza, al primer agente de policía, que estaba de descanso tomando el aire en la calle. Faltaban siete policías más. VER MÁS…

El Salvador: “La separación fue indispensable para conservar el control de los centros penales” / Entrevista con Rodolfo Garay Pineda, exdirector de Centros Penales (1989-2004) / Roberto Valencia

Los cuatro presidentes del partido Arena lo tuvieron como director general de Centros Penales; no ha habido un alto funcionario que haya dedicado tanto tiempo a la administración del sistema penitenciario en El Salvador. Bajo su gestión se concibió, se gestó y dio sus primeros pasos la polémica segregación de pandilleros en cárceles exclusivas.

[Esta entrevista es un apéndice del reportaje 'El país que entregó las cárceles a sus pandilleros'. Si no lo ha hecho, le recomendamos leerlo primero.]

Si algo hay que reconocerle a Rodolfo Garay Pineda es valentía; valentía para proclamar sin matices que él fue el máximo responsable de que el Estado salvadoreño destinara cárceles para albergar solo a integrantes de una misma pandilla. Podría haber señalado a sus superiores, a tal o cual ministro, o incluso podría haberse hecho el loco, pero no. Quien fuera el máximo responsable de la Dirección General de Centros Penales entre 1989 y 2004 se atribuye la paternidad de la medida (“Clasificar, separar y reubicar a las pandillas en centros penitenciarios distintos fue una decisión de la Dirección General de Centros Penales”, dice sin titubear), lo hace incluso con orgullo, y solo concede, quizá por modestia, que cada uno de los movimientos masivos los consultaba primero con los directores de los penales afectados, y que los hacía del conocimiento del ministro de turno. VER MÁS…

Venezuela: La violencia / Tomás Guanipa

El deterioro del país es inocultable, y la violencia es uno de los factores que más lo evidencian. Según estudios especializados, las cifras sociales y de pobreza que existen hoy en Venezuela, son peores a las que había en 1998; y la violencia se ha convertido en el mayor reflejo de la realidad que estamos viviendo.

Los lamentables y graves hechos de los últimos días dejaron al descubierto al gobierno nacional; y demostraron que la violencia en nuestra nación no es solo hamponil. Para nadie es un secreto que en Caracas y otras ciudades del país, bajo el amparo de quienes ostentan el poder, se han formado grupos armados que operan para el oficialismo y son usados como equipos de choque para confrontar políticamente. Dichas agrupaciones, ahora, parecieran no poder ser controladas por quienes las fortalecieron y las impulsaron. VER MÁS…

Perú: “¿Faltan policías?” / Gino Costa

Como tenemos 111 mil, habría que incrementarlos en casi 50%. ¿Es necesario? Parece que no…

El Ministro del Interior declaró la semana pasada que la policía necesita 160 mil agentes. Como tenemos 111 mil, habría que incrementarlos en casi 50%. ¿Es necesario? Parece que no.

El reciente informe regional de la CAF (Banco de Desarrollo de América Latina) muestra que tenemos una de las más altas tasas de policías per cápita. Ocupamos el cuarto lugar entre dieciocho países del continente, con casi el doble de policías per cápita que Estados Unidos, Canadá y Chile. Pasaríamos al tercer lugar si sumamos los 23 mil serenos. El número de agentes no es, pues, el problema.VER MÁS…

Perú: Cruzada por la seguridad / Augusto Alvarez Rodrich

Sin la cual se ensombrece la perspectiva del país.

La indignación ciudadana por el deterioro de la seguridad se debe canalizar para presionar al Estado con el fin de emprender un plan articulado y de mediano plazo ante un problema que oscurece el futuro peruano.

La inseguridad creciente que vive el país perjudica desde la calidad de vida de toda la ciudadanía, pero principalmente de los más pobres, a quienes el daño que la delincuencia les produce es proporcionalmente mucho mayor; hasta la competitividad de las empresas de todo tamaño pero, principalmente, de las más pequeñas, a las cuales les resulta proporcionalmente más oneroso enfrentar al crimen.

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