Nigaragua: With A Soft Approach On Gangs, Nicaragua Eschews Violence / Eyder Peralta

As the sun sinks just below the horizon, Jorge Sandoval strolls across a dusty street.

He’s a small man in his 50s, who runs volunteer patrols. The neighborhood is poor. The houses are cobbled together out of leftover wood and pieces of metal.

Two years ago, Sandoval says, these streets used to be desolate and controlled by gangs.

“They would shoot at each other at all hours,” Sandoval says. “Suddenly you’d find someone injured, someone innocent, because they just didn’t care.”

The Dimitrov neighborhood in the capital of Nicaragua used to be one of the most dangerous in the country. It was so dangerous that its 10 or so square blocks accounted for 20 percent of all the crime of Managua, a city of 1.2 million people. VER MÁS…

El Salvador: “La separación fue indispensable para conservar el control de los centros penales” / Entrevista con Rodolfo Garay Pineda, exdirector de Centros Penales (1989-2004) / Roberto Valencia

Los cuatro presidentes del partido Arena lo tuvieron como director general de Centros Penales; no ha habido un alto funcionario que haya dedicado tanto tiempo a la administración del sistema penitenciario en El Salvador. Bajo su gestión se concibió, se gestó y dio sus primeros pasos la polémica segregación de pandilleros en cárceles exclusivas.

[Esta entrevista es un apéndice del reportaje ‘El país que entregó las cárceles a sus pandilleros’. Si no lo ha hecho, le recomendamos leerlo primero.]

Si algo hay que reconocerle a Rodolfo Garay Pineda es valentía; valentía para proclamar sin matices que él fue el máximo responsable de que el Estado salvadoreño destinara cárceles para albergar solo a integrantes de una misma pandilla. Podría haber señalado a sus superiores, a tal o cual ministro, o incluso podría haberse hecho el loco, pero no. Quien fuera el máximo responsable de la Dirección General de Centros Penales entre 1989 y 2004 se atribuye la paternidad de la medida (“Clasificar, separar y reubicar a las pandillas en centros penitenciarios distintos fue una decisión de la Dirección General de Centros Penales”, dice sin titubear), lo hace incluso con orgullo, y solo concede, quizá por modestia, que cada uno de los movimientos masivos los consultaba primero con los directores de los penales afectados, y que los hacía del conocimiento del ministro de turno. VER MÁS…

El Salvador: El periodismo, la gasolina perfecta para el fenómeno de las pandillas / Roberto Valencia

La cifra de homicidios que se cometían a diario en El Salvador bajó de 19 a 6 entre los años 1996 y 2002, y los indicadores de delitos contra la propiedad también se desplomaron. Sin embargo, la percepción de inseguridad no recorrió el mismo camino, alentada por un sensacionalismo desmedido en los medios de comunicación, al punto que en 2003 el país asumió como inevitable el ‘manodurismo’ que ofrecía el expresidente Francisco Flores.

Los diez años posteriores a los Acuerdos de Paz de 1992 son extraños. El Salvador hizo las paces en el terreno político y militar, pero una hemorragia inatajable de violencia social anuló ese logro infinito. En paz los salvadoreños se asesinaron más que en guerra. Cifras de la Fiscalía General de la República hablan de 7,673 homicidios intencionales en 1994, de 7,877 en 1995, de 6,792 en 1996; tasas de 138, 139 y 117 homicidios por cada cien mil habitantes; en torno a veinte cadáveres cada día. VER MÁS…

México: Nunca más un joven en la cárcel ni en la plancha de un hospital / Carlos Cruz

Ante las actividades ilícitas realizadas por adolescentes y jóvenes es preciso subrayar que éstos no deben de ser considerados como infractores en el sistema de impartición de justicia, sino como víctimas, desde una edad muy temprana, de la explotación económica por parte de la delincuencia organizada.

Durante la década de los años 80 y 90, el uso de jóvenes para generar control y violencia en las escuelas de nivel medio superior y superior, así como en los barrios donde se avecindaban los planteles educativos, fue una acción sistemática de actores estatales y no estatales en México; de tal suerte que la permisividad del delito provocó que muchos jóvenes transitáramos rápidamente de los grupos de presión y control estudiantil a la criminalidad. VER MÁS…

Perú: Alarmante: menores usan armas desde los 12 años / Ana Briceño

Hasta junio, la PNP retuvo a 763 menores en Lima y Callao. En Maranguita, 98 están por homicidios y tenencia de armas.

En cada brazo tiene tatuados los nombres de sus padres y en los dedos de la mano derecha su apodo: ‘Nico’. La primera vez que disparó una pistola fue para robar un mototaxi, en Villa El Salvador. Tenía 17 años y una serie de ausencias en el colegio.

“Fue pa’ comprarme una lineal [moto]”, dice, en una banca del Centro de Diagnóstico y Rehabilitación de Lima, Maranguita, que acoge a 756 menores infractores desde los 14 años.

“Un amigo del barrio me habilitó la pistola por un mes, o sea, me la prestó pe’, y me dijo: ‘No la vayas a quemar’ [usar para crimen]. En Las Malvinas compré las balas”, relata.

El día del robo, lo acompañaron dos amigos suyos, cada uno con un cuchillo en la mano. ‘Nico’ sostenía el arma, él había planificado el robo durante una semana. “Le pegué un tiro en la pierna. Vendimos el mototaxi y yo me llevé mil soles”, dice. VER MÁS…

El Salvador: El gobierno se deshará de la palabra “tregua” pero seguirá dialogando con las pandillas / Carlos Martínez y José Luis Sanz / Entrevista con Benito Lara, ministro de Justicia y Seguridad Pública

El ministro de Seguridad no ve inconveniente en que los líderes pandilleros se reúnan en las penitenciarías. Ni pretende prohibir que, en nombre de una oenegé, Raúl Mijango ingrese a los penales. Ni interferirá en acuerdos entre pandillas. Y está dispuesto, incluso, a dialogar con las cúpulas de la MS-13 y del Barrio 18 si eso ayuda a la ejecución de la política nacional de seguridad pública.

A Benito Lara le gusta demostrar con pequeñas frases o ideas, presumir casi, que llevaba tiempo preparándose para ser ministro de Seguridad. Entra en la sala de reuniones cargado de carpetas y de dos teléfonos celulares que no pararán de sonar durante toda la entrevista, se medio desploma sobre el sillón, y antes de la primera pregunta bromea: “Este es un huevo más grande de lo que yo pensaba”. Pero es un albur. Resulta evidente, él lo hace evidente, que ha estudiado la gestión de sus antecesores, que tiene trazada su línea de acción, y que se siente completamente respaldado por el presidente Salvador Sánchez Cerén y por su partido, el FMLN, para despreciar las prisas y discursar sobre políticas de largo plazo, esas que tan poco se aplaude cuando hay un promedio de 10 homicidios diarios. VER MÁS…

El Salvador: No solo maras (II) / Roberto Valencia

Otro ramillete de microhistorias extraídas de los juzgados salvadoreños, que invitan a seguir pensando que el país tiene un problema de convivencia y de orden social que va mucho más allá de la existencia de pandillas.

Historias como estas se suceden en El Salvador con tanta frecuencia que han dejado de sorprender en una sociedad acostumbrada a la violencia. “La sociedad salvadoreña tiene adicción a la muerte, los salvadoreños somos adictos a la muerte”, me dijo hace tres años ya un psicólogo forense del Instituto de Medicina Legal. VER MÁS…

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