México: ¿Para quién trabaja la policía? / Lisa María Sánchez

Ninguna frase refleja mejor la indiscutible fractura que existe entre policía y sociedad como aquella que sugiere que ante la actual crisis de inseguridad “lo mejor sería deshacernos de las policías municipales”. Casos indignantes como el de Ayotzinapa, en el que 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos desaparecieran tras un enfrentamiento a balazos con la policía local, sirven para alimentar la desconfianza y recordarnos que en nuestro país no existe tal cosa como el imperio de la ley, y que esta última es igualmente violada por grupos criminales que por aquellos encargados de prevenir el delito y proteger a la población.

La doble tragedia de Ayotzinapa (la primera ocurrió en 2011, cuando una protesta de estudiantes del mismo plantel fue dispersada por agentes federalesy estatales dejando un saldo de dos estudiantes muertos, tres heridos, 42 detenciones arbitrarias y cero autoridades investigadas y sancionadas) se suma a un sinfín de sucesos traumáticos en los que la ciudadanía ya no sólo se reconoce azotada por la delincuencia, sino victimizada por el Estado. VER MÁS…

México: Una crisis de gobernabilidad / José Antonio Caballero Juárez

Los terribles acontecimientos ocurridos en Iguala vuelven a traer al debate el tema del funcionamiento de las policías municipales. Inmediatamente se señaló la necesidad de articular el mando único. ¿De veras el mando único va a resolver estos problemas? Si su establecimiento fuera la solución, entonces también podemos hablar de mando único para los presidentes municipales. En estos casos, la atención ha de centrarse en los gobernadores. Si éstos no funcionan, pues mando único para los gobernadores. En materia de derechos humanos, el tema es semejante. Las comisiones estatales de derechos humanos tienen problemas de credibilidad. Entonces le damos atribuciones a la Comisión Nacional de Derechos Humanos. Y ahora que la CNDH también tiene problemas de credibilidad, ¿a quién se recurre?

La idea del mando único no es ni buena ni mala. Se trata de una propuesta de reestructuración de la jerarquía en los cuerpos de policía. Otra cosa es pensar que el mando único per se va a resolver todos los problemas. En primer lugar, lo que se debe tener muy claro es qué problemas se pretenden resolver. Cuando se habla de policías municipales, la
discusión debe incluir necesariamente temas que afectan a las comunidades a las que esas policías deben servir. De esta manera, si el problema, por ejemplo, son los asaltos a transeúntes, lo que se espera es que la policía tenga capacidad para prevenir estos delitos. La cuestión aquí es determinar si el mando único puede servir para resolver este problema. VER MÁS…

 

México: Una crisis de gobernabilidad / José Antonio Caballero Juárez

Los terribles acontecimientos ocurridos en Iguala vuelven a traer al debate el tema del funcionamiento de las policías municipales. Inmediatamente se señaló la necesidad de articular el mando único. ¿De veras el mando único va a resolver estos problemas? Si su establecimiento fuera la solución, entonces también podemos hablar de mando único para los Presidentes municipales. En estos casos, la atención ha de centrarse en los gobernadores. Si éstos no funcionan, pues mando único para los gobernadores. En materia de derechos humanos, el tema es semejante. Las comisiones estatales de derechos humanos tienen problemas de credibilidad. Entonces le damos atribuciones a la Comisión Nacional de Derechos Humanos. Y ahora que la CNDH también tiene problemas de credibilidad, ¿a quién se recurre?  VER MÁS…

México: Una política de seguridad a contrapelo / Ernesto López Portillo Vargas

A México no le sobra la función policial municipal, más bien le falta la voluntad política necesaria para sanear a fondo a la policía en los tres órdenes de gobierno. Algo anda muy mal cuando un país se coloca exactamente en contra de las recomendaciones aceptadas en el orden internacional. Quienes hoy promueven la desaparición de las policías municipales, al parecer ni siquiera se dan cuenta de que configuran una especie de anomalía de la historia. No me extraña que no lo sepan; los tomadores de decisiones en materia de seguridad pública no suelen estar informados por el conocimiento y la experiencia internacional. He probado infinidad de veces esta afirmación. Por ejemplo, justo cuando escucho a algún político u operador institucional proponer la reforma constitucional que termine con las competencias municipales en seguridad pública, pregunto a esa persona o a sus asesores si conoce un influyente documento que desde múltiples enfoques se posiciona de manera contundente por el fortalecimiento de las autoridades y competencias locales en materia de seguridad. Me refiero al Informe Regional de Desarrollo Humano 2013-2014. Seguridad Ciudadana con rostro humano: diagnóstico y propuesta para América Latina, del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. Jamás la respuesta ha sido afirmativa. Es como si un decisor en política fiscal no conociera el más reciente reporte de hallazgos y recomendaciones del Fondo Monetario Internacional. O bien, sería lo mismo si quien decide en política social no estuviera enterado del último diagnóstico y las nuevas propuestas del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social. VER MÁS…

México: Catástrofe policial y memoria / Ernesto López Portillo

Lo sucedido en Iguala a fines del pasado mes de septiembre incluye múltiples tragedias. La policial es una de ellas. Los hechos muestran la manera como la delincuencia organizada utiliza a la policía como brazo armado de exterminio. Apenas hace dos semanas, en este espacio escribí que la tortura es una práctica extendida en el quehacer policial en México. En un país donde el INEGI reporta año tras año que la mayoría de los mexicanos confía poco o nada en su policía más próxima, apenas podemos imaginar el impacto que tiene en la conciencia colectiva atestiguar la persistencia de los mas abominables formatos de criminalidad uniformada. VER MÁS…

América Latina: Cómo responder al crimen organizado y dejar atrás la guerra contra las drogas / Juan Carlos Garzón / Woodrow Wilson Center

¿Son la violencia y el crimen asociados a la delincuencia organizada problemas que no tienen solución? En un nuevo informe del Global Fellow del Woodrow Wilson Center, Juan Carlos Garzón, el autor sostiene que es hora dejar atrás la idea de que no hay respuesta posibles para hacer frente a estos desafíos. Sobre la base de una mejor comprensión de las economías criminales, Garzón sugiere como primera paso reorientar las respuestas del Estado a la reducción del daño que generan, asumiendo como una prioridad la seguridad de los ciudadanos. Bajo esta perspectiva, los limitados recursos públicos se deben reorientar hacia las amenazas más graves, dando prioridad a la reducción de la tasa de homicidios. Como afirma Garzón “Es hora de que América Latina deje de ser la región más violenta del mundo”.

¿Cómo se puede conseguir este objetivo? El estudio de Garzón, “Cómo responder al crimen organizado y dejar atrás la ‘guerra contra las drogas’”, identifica y sugiere algunos enfoques alternativos que pueden ayudar a las instituciones a encontrar formas más eficientes y eficaces para hacer frente a la delincuencia y la violencia. Los desafíos y propuestas contenidos en esta publicación son el resultado de decenas de conversaciones con policías, fiscales, jueces, funcionarios públicos, académicos, periodistas y miembros de organizaciones no gubernamentales a lo largo de América Latina. Esta iniciativa es una invitación a pensar en nuevos enfoques para hacer frente a los desafíos de seguridad que enfrenta la región mediante la reducción de la delincuencia y el aumento de la seguridad ciudadana, dejando atrás los enfoques tradicionales ligados a la mano dura. VER MÁS…

México: Desarrollo policial, objetivo para alcanzar la paz: Osorio Chong

El titular de Segob, sostuvo que el objetivo es que cualquier policía sea local o federal, posea las mismas capacidades que el resto de sus compañeros.

Al reiterar que los enfrentamientos violentos han disminuido a lo largo y ancho de todo el territorio nacional, el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, identificó al desarrollo policial como el siguiente objetivo a alcanzar para devolver la paz y la tranquilidad a todos los mexicanos.

Al inaugurar el tercer foro nacional “Sumemos Causas por la Seguridad, Ciudadanos más Policías”, organizado por la organización Civil Causa en Común en el castillo de Chapultepec, Osorio Chong sostuvo que el objetivo es que cualquier policía se encuentre en ciudad o en la montaña, sea local o federal, posea las mismas capacidades que el resto de sus compañeros y cumpla con su responsabilidad de brindar protección a la ciudadanía y prevenga los ilícitos. VER MÁS…

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