México: Atlas de la seguridad y violencia en Morelos / Sergio Aguayo Quezada, coordinación académica Rodrigo Peña González y Jorge Ariel Ramírez Pérez, autores compiladores

El trabajo está presentado en cuatro secciones. Las primeras tres se componen por la presentación de la información recopilada y tienen un sentido monográfico porque se esfuerzan en la exposición de información. Cuadros, mapas y gráficos son la esencia de esta parte del trabajo y se complementan analíticamente entre sí, ya sea reforzando el análisis o contrastando información y fuentes. Esas tres secciones fueron insumo fundamental para la creación de la cuarta sección, compuesta por artículos académicos que tienen la intención de señalar fenómenos particulares en los que la violencia se presenta y/o expresa como parte de una dinámica generalmente más profunda y compleja.

A continuación las secciones del atlas para ubicar al lector en la lógica de la publicación: Sección 1. Violencia criminal. Este primer apartado reconoce en los actos delictivos botones de muestra de la problemática en el estado. Reflejan esa parte de la violencia que fundamentalmente busca esquivar la ley.  Sección 2.  Autoridades y el papel del Estado en Morelos. Está dedicada al papel de las autoridades. Es un ejercicio fundamental porque reconoce que la violencia también es ejercida por el Estado. Sección 3.  Demografía y sociedad civil ante la violencia. Los factores sociodemográficos, así como información sobre la sociedad civil en el estado, son insumos de investigación fundamentales para propiciar o facilitar nuevas investigaciones. Esta sección incluye insumos de esta naturaleza, lo que analíticamente invita a propiciar cruce de variables con información de las dos secciones anteriores.  Sección 4. ¿Cómo, dónde, cuándo? Análisis de la violencia en Morelos. Se trata de la parte del atlas dedicada a analizar fenómenos particulares. Todos fueron temáticamente motivados a raíz de la búsqueda de información cualitativa y cuantitativa, lo que dio pie a elaborar y presentar textos académicos que, con diversas perspectivas metodológicas, dan cuenta de estos casos interesantes e importantes para comprender fenómenos de violencia en Morelos. VER MÁS…

México: Infiltrada por el crimen la policía de 11 municipios de Guerrero

El vocero del gobierno estatal dijo que por eso es momento de levantar la voz de alerta y pedir una revisión y reestructuración de todos los cuerpos policiacos.

El gobierno estatal reconoció que las policías preventivas de Acapulco, Chilpancingo y toda la Tierra Caliente están infiltradas por el crimen organizado, de tal suerte que en ellos se puede reeditar lo sucedido en Iguala durante la noche del 26 de septiembre.

José Villanueva Manzanares, vocero oficial del gobierno estatal sostuvo que es momento de lanzar la voz de alerta para evitar hechos como los que hoy se lamentan.

“Nosotros debemos decir que estos sucesos lamentables de Iguala se pueden reeditar en cualquier municipio de la Tierra Caliente, Chilpancingo y Acapulco, ya que en estos municipio se sabe que las policías están infiltradas por la delincuencia organizada”. VER MÁS…

México: detienen al jefe de grupo criminal y desarman policías implicados en asesinato de 43 estudiantes

La Policía mexicana arrestó a Sidronio Casarrubias Salgado, líder del grupo criminal Guerreros Unidos, acusado de desaparecer a los 43 estudiantes hace tres semanas, mientras crecen las protestas de diversos grupos sociales en todo el país y aumenta la tensión entre familiares y compañeros.

Los efectivos de la policía municipal de Arcelia, Buenavista de Cuéllar y Taxco, pueblos vecinos a Iguala, en el sureño estado mexicano de Guerrero, fueron desarmados este domingo en el marco de la investigación sobre los 43 estudiantes desaparecidos hace tres semanas, informaron medios locales.  VER MÁS…

México frente a la violencia / Carlos Mañamud

Los lamentables sucesos de Iguala y la desaparición (probablemente eliminación y matanza) de 43 estudiantes de magisterio (normalistas) han puesto nuevamente a México frente a su mayor flagelo del siglo XXI: la violencia. El triunfo del PRI en las elecciones de 2012, la llegada de Enrique Peña Nieto al poder y su programa reformista parecían haber reconducido al país por derroteros diferentes al sexenio de Felipe Calderón (2006 – 2012) y su guerra contra el narcotráfico.

De repente el cántaro se ha roto y los mexicanos se han sumido nuevamente en una negra pesadilla. Otra vez todo se pone en cuestión, como la gobernabilidad, el peso del narcotráfico, la corrupción o la convivencia cívica. Hace bien Peña Nieto en preocuparse porque en este envite se juega una parte importante de su gobierno y del recuerdo que deje a las generaciones futuras. La preocupación debería alcanzar a todo el espectro político nacional y a todos los niveles del estado, comenzando por el federal, pero también a ayuntamientos y estados. VER MÁS…

México: ¿Para quién trabaja la policía? / Lisa María Sánchez

Ninguna frase refleja mejor la indiscutible fractura que existe entre policía y sociedad como aquella que sugiere que ante la actual crisis de inseguridad “lo mejor sería deshacernos de las policías municipales”. Casos indignantes como el de Ayotzinapa, en el que 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos desaparecieran tras un enfrentamiento a balazos con la policía local, sirven para alimentar la desconfianza y recordarnos que en nuestro país no existe tal cosa como el imperio de la ley, y que esta última es igualmente violada por grupos criminales que por aquellos encargados de prevenir el delito y proteger a la población.

La doble tragedia de Ayotzinapa (la primera ocurrió en 2011, cuando una protesta de estudiantes del mismo plantel fue dispersada por agentes federalesy estatales dejando un saldo de dos estudiantes muertos, tres heridos, 42 detenciones arbitrarias y cero autoridades investigadas y sancionadas) se suma a un sinfín de sucesos traumáticos en los que la ciudadanía ya no sólo se reconoce azotada por la delincuencia, sino victimizada por el Estado. VER MÁS…

México: Una crisis de gobernabilidad / José Antonio Caballero Juárez

Los terribles acontecimientos ocurridos en Iguala vuelven a traer al debate el tema del funcionamiento de las policías municipales. Inmediatamente se señaló la necesidad de articular el mando único. ¿De veras el mando único va a resolver estos problemas? Si su establecimiento fuera la solución, entonces también podemos hablar de mando único para los presidentes municipales. En estos casos, la atención ha de centrarse en los gobernadores. Si éstos no funcionan, pues mando único para los gobernadores. En materia de derechos humanos, el tema es semejante. Las comisiones estatales de derechos humanos tienen problemas de credibilidad. Entonces le damos atribuciones a la Comisión Nacional de Derechos Humanos. Y ahora que la CNDH también tiene problemas de credibilidad, ¿a quién se recurre?

La idea del mando único no es ni buena ni mala. Se trata de una propuesta de reestructuración de la jerarquía en los cuerpos de policía. Otra cosa es pensar que el mando único per se va a resolver todos los problemas. En primer lugar, lo que se debe tener muy claro es qué problemas se pretenden resolver. Cuando se habla de policías municipales, la
discusión debe incluir necesariamente temas que afectan a las comunidades a las que esas policías deben servir. De esta manera, si el problema, por ejemplo, son los asaltos a transeúntes, lo que se espera es que la policía tenga capacidad para prevenir estos delitos. La cuestión aquí es determinar si el mando único puede servir para resolver este problema. VER MÁS…

 

México: Una crisis de gobernabilidad / José Antonio Caballero Juárez

Los terribles acontecimientos ocurridos en Iguala vuelven a traer al debate el tema del funcionamiento de las policías municipales. Inmediatamente se señaló la necesidad de articular el mando único. ¿De veras el mando único va a resolver estos problemas? Si su establecimiento fuera la solución, entonces también podemos hablar de mando único para los Presidentes municipales. En estos casos, la atención ha de centrarse en los gobernadores. Si éstos no funcionan, pues mando único para los gobernadores. En materia de derechos humanos, el tema es semejante. Las comisiones estatales de derechos humanos tienen problemas de credibilidad. Entonces le damos atribuciones a la Comisión Nacional de Derechos Humanos. Y ahora que la CNDH también tiene problemas de credibilidad, ¿a quién se recurre?  VER MÁS…

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