México: Chapocalipsis / José Cárdenas

La leyenda negra del enemigo público número uno está escrita con la sangre de 20 mil muertos —caídos entre 2006 y 2010—, por lo menos.

Si el Patas Cortas —como también lo apodan por sus 1.55 metros, de estatura— gozó de libertad por casi década y media, se debió a la amplia red de corrupción tejida y aceitada por él en todos los niveles de poder… y color político. Las complicidades con las cuales contó para fugarse del penal de Puente Grande, Jalisco, son tan evidentes como la fuga misma. Nadie rompe un cerco de seguridad por fuera; nada más se puede romper por dentro. Que policías federales, estatales y municipales no lo hayan capturado después del “golazo… azo… azo” que le metió a Vicente Fox, resulta aún más sospechoso.

Estados Unidos lo ubica como el Osama bin Laden mexicano; el Al Capone de nuestros tiempos; la versión recargada del colombiano Pablo Escobar Gaviria… algo así como Don Corleone a la décima potencia… sin exagerar. VER MÁS…

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