El Salvador: No solo maras (y III) / Roberto Valencia

Tercer manojo de microhistorias extraídas de los juzgados de la capital que, como ya se apuntó, invitan a pensar que El Salvador tiene un problema de convivencia y de orden social que va mucho más allá de la existencia de pandillas.

Hombres que matan a sus parejas, mujeres que asesinan a sus hijos, locos que te cosen a balazos por negarte a saltarte un semáforo en rojo… Historias como estas se suceden en El Salvador con tanta frecuencia que han dejado de sorprender en una sociedad acostumbrada a la violencia.

***

Caso XI. El quince de septiembre de 2012, José Gustavo Arévalo y José Luis Miranda, dos jóvenes de 18 y 19 años, decidieron que era el día para ejecutar lo que desde hacía semanas venían maquinando: asesinar al jefe de José Gustavo, un modesto empresario llamado Carlos Armando Rivera, y robarle cuanto pudieran en su casa de la urbanización San Miguelito, en Santa Ana. La primera parte –el asesinato– resultó lo más sencillo: aprovechando que estaba dormido, José Gustavo se acercó con un bate de béisbol y le destrozó la cabeza a golpes. Con el cuerpo sobre la cama ensangrentada empezaron los nervios y las torpezas. VER MÁS…

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