El Salvador: La violencia que nos desconsuela / Claudia D. Ramírez

La reciente aparición de una familia buscando refugio en los alrededores de Antiguo Cuscatlán es un buen ejemplo, hoy por hoy, de lo que somos como sociedad. Primero, porque el caso, por más que lo quieran vestir de colores o pandillas, es algo que ocurre todos los días en diversos puntos del país. Gente que huye por amenazas directas o veladas.

Yo no conozco pocos casos, y puedo asegurar que en los que conozco, la gente no huye para hacer un show y chantajear al gobierno.

El caso de esta familia que “rebota” por Santa Elena, como escribió uno de mis compañeros, debería al menos robarnos un poco de análisis. Primero porque lo que nos muestra este y otros casos –el de los condominios en Mejicanos, de San José Villanueva, de San Luis La Herradura– es que el problema es quizá más grande de lo que imaginamos, que el control territorial que tienen las pandillas sigue aumentando y que el Estado es, por hoy, incapaz de brindarle seguridad a su población, para que no tenga que dejar su hogar. VER MÁS…

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