Colombia: Cárcel de mujeres / Michael Reed Hurtado

Las cárceles arden y (casi) todos piensan en los (hombres) presos. Las mujeres (presas) son olvidadas, no consideradas o subsumidas como otros presos más -diferentes, menores y sin reconocimiento particular-.

Las mujeres experimentan el encierro institucional de manera muy distinta a los hombres. La discriminación en contra de ellas durante y después de la privación de la libertad es aguda; y su sufrimiento, tras las rejas, merece consideración especial.

La mujer presa suele ser aislada y olvidada por el mundo exterior. En un conmovedor artículo, “Desde el silencio, historias de mujeres en la prisión”, Sara Makowski Muchnik (1999) capta ese abandono. “El olvido desempeña un doble juego: por un lado, las mujeres presas se convierten en ausencias al ser olvidadas por la familia y por las personas cercanas; por otro lado, aprenden ellas mismas a olvidar a los otros y al mundo exterior para poder reconstruir algo diferente”. La cárcel tiene un efecto devastador sobre la relación de las mujeres con su núcleo familiar. Además, la prisión las marca con un estigma que tiene repercusiones mucho después de su liberación.VER MÁS…

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