Chile: Contradictoria visión frente a la delincuencia / Eidtorial La Tercera

Los casos de alta connotación en la capital no deben hacer perder de vista que el aumento del delito se ha generalizado a lo largo del país.

EN LOS últimos meses se han multiplicado las denuncias públicas de ciudadanos que han sido víctimas de violentos asaltos, ya sea en sus propios hogares o bien mediante el robo de sus vehículos. El foco se ha centrado en Santiago, principalmente en comunas del sector Oriente, pero las estadísticas de Carabineros -en relación a robos con intimidación, a lugar habitado y de vehículos-revelan que se trata de una realidad que se ha extendido a varias zonas de la Región Metropolitana, especialmente en comunas del área poniente de la capital. El fenómeno ha experimentado también un inusitado aumento en regiones como Los Ríos, Valparaíso y La Araucanía. VER MÁS…

El Salvador: El auge de la violencia y el estancamiento económico van de la mano: ese es el círculo perverso que hay que romper / Editorial La Prena Gráfica

Está clarísimo que sólo se puede crecer cuando hay condiciones de seguridad para ello. Y también está clarísimo que sólo se puede contrarrestar de veras la violencia cuando el progreso social se posibilita con el crecimiento económico.

El Banco Mundial prepara un importante paquete de apoyo a El Salvador con miras a darles tratamiento a problemas que se manifiestan en el día a día de la realidad del país, y que mantienen a éste en condición de alto riesgo en todos los órdenes. El contenido del apoyo referido responde al diagnóstico que se ha hecho al respecto, y que evidencia, en primer término, lo que es característica fundamental de la situación que se enfoca: el hecho de que los diversos problemas están íntimamente vinculados. Esto lo hemos venido remarcando con insistencia, porque si la problemática general no es atendida con los diagnósticos adecuados y con los tratamientos pertinentes, siempre quedan cabos sueltos que acaban por desactivar la estrategia. VER MÁS…

El Salvador: Pandillas, policías y militares hablan en lenguaje de guerra / Editorial Contrapunto

El lenguaje bélico con que se discuten los muertos policías y pandilleros afecta directamente la convivencia ciudadana

En los últimos meses, tanto la Policía como la Fuerza Armada salvadoreña han dado vivas señales marchar hacia una guerra contra las pandillas, al mismo tiempo que estas responden con igual lenguaje bélico. Los recientes ataques orientados a matar policías o soldados demuestran que los objetivos de las pandillas han pasado de ser el control territorial a infundir terror.

Desde lanzar granadas a los puestos policiales, ataques directos al hogar de los policías en sus tiempos de descanso, ametrallar patrullas o disparar a quemarropa a un soldado que hace guardia; las pandillas han subido el tono con que intentan marcar territorio y alejar incluso a la autoridad de los espacios públicos. VER MÁS…

El Salvador: Cada vez van saliendo más evidencias de que el accionar criminal tiene creciente organización en el terreno

Por ahora, la sensación que impera en la población es que la criminalidad hace prácticamente lo que quiere, con un control institucional muy fragmentado.

El hecho de que se haya desbaratado una red transnacional de tráfico de armas que surtía a las pandillas es muestra patente de que la delincuencia va “profesionalizándose” de manera progresiva y expansiva en nuestro ambiente. Somos ya un país prácticamente copado por el crimen, y a nadie debe extrañar que nos encontremos ubicados en la primera línea de la inseguridad y la violencia regionales. El reto, pues, va mucho más allá de lo que podría considerarse la lucha normal contra los procederes delincuenciales: estamos en área de crisis permanente, expuestos a lo imprevisible y a lo incontrolable; y si no se enfrenta dicha problemática teniendo en cuenta lo que es en este momento, las consecuencias serán cada día más graves.

Cuando se considera el fenómeno armamentista de los grupos pandilleriles salta a la vista que ello requiere de un financiamiento suficiente y sostenido. Eso no podría haber llegado a donde está sin la propagación de las extorsiones, que se dan hoy en todos los espacios y niveles de la realidad nacional. Las cifras de homicidios son elevadísimas, y captan prácticamente toda la atención; sin embargo, habría que enfocar detenidamente el tema de la extorsión, porque este es un mal que se extiende constantemente, y que, en perverso contraste, golpea a la población y le provee insumos a la delincuencia. VER MÁS…

Colombia: Oriente en la mira del crimen / Editorial El Colombiano

Los robos en fincas, establecimientos y vías obligan a que se extremen las medidas de seguridad en un área clave para viajeros y turistas. Lo que pase allí golpea la imagen de Antioquia y Medellín.

El aumento de los casos de robos en fincas, áreas comerciales y vías del Oriente cercano de Medellín y Antioquia suscita la preocupación ciudadana de esta importante subregión del departamento, en donde funcionan centros de actividad social tan claves como el Aeropuerto José María Córdova. VER MÁS…

Bolivia: Estadísticas sobre feminicidios / Editorial La Razón

No existen estadísticas oficiales sobre el número de feminicidios que se cometen en el país, y ese vacío sin duda no contribuye a identificar las causas y las tendencias de este fenómeno, que cada día llega acompañado por estremecedores reportes de prensa. ¿Cuántos? ¿Dónde? ¿Quiénes? Las respuestas a estas preguntas ayudarían a diseñar una adecuada política de prevención, orientada a revertir una cultura que fomenta la violencia y el machismo. VER MÁS…

Perú: Vamos perdiendo / Juan José Garrido

La inseguridad está al tope de las preocupaciones ciudadanas; basta mirar cualquier encuesta y encontraremos lo mismo. Al revisar el último informe de Datum para nuestro PulsoPerú encuentro que el 38% tiene a la inseguridad como principal preocupación, seguida de la reactivación económica con 21%. ¿Cómo hemos llegado a este punto?

Antes de arribar a conclusiones, habría que aclarar un par de premisas populares: la primera, que los medios exageran la violencia (bajo la teoría de “la sangre vende”), lo cual nos lleva a la segunda, muy popular para este gobierno, según la cual la inseguridad es una “percepción” ciudadana, nada soportado en data dura. Pero esto no es así: cierto, hubo un tiempo en que algunos medios se guiaban por portadas y notas policíacas, pero eso fue hace mucho; hoy, la mayoría de medios atiende preocupaciones ciudadanas más amplias o una demanda de información específica (deportes, finanzas, etc.). VER MÁS…

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