México: 42 meses del sexenio de Peña: 32 mil 433 ejecuciones / Leo Zuckermann

En los 42 meses del gobierno de Peña suman ya cuatro mil 704 secuestros para un promedio de cuatro por día. Estos números están subestimados ya que muchos secuestros no se denuncian a las autoridades.

11 de Julio de 2016
En mayo de este año ocurrieron un total de 993 ejecuciones relacionadas con el crimen organizado. Esta cifra representa un incremento de 19% con respecto a la observada en el mes inmediato anterior, es decir, 836 que se registraron en abril. Esto de acuerdo con la base de datos de Lantia, consultora especializada en temas de seguridad. Contabilizando el total de este tipo de homicidios, en 42 meses del sexenio del presidente Peña Nieto tenemos un total de 32 mil 433, un promedio de 25 por día.

Siguen las malas noticias en esta materia. A partir de enero de 2016, las ejecuciones se incrementaron en un 24% con respecto a las de diciembre del año pasado. Los últimos dos meses de 2015 tuvimos alrededor de 665 ejecuciones por mes. Pero, en los tres primeros meses de 2016, no sólo alcanzamos la mayor cifra que se presentó en 2015 (810 en septiembre) sino que la rebasamos para llegar a casi mil en mayo de este año. Estamos cada vez más lejos de los 520-530 por mes que se habían presentado entre junio y octubre de 2014, los meses de menor violencia de este sexenio. VER MÁS…

Making Cities Safer: Citizen Security Innovations from Latin / Robert Muggah, Ilona Szabó de Carvalho, Nathalie Alvarado, Lina Marmolejo and Ruddy Wang

Magazine-AE20-300x214Cities are where the policy and practice of citizen security are determined. Although national and subnational strategies are essential to scaling-up crime prevention, cities are where they are put into practice. Because of the way they bring opportunities and risks into focus, cities are natural laboratories of policy innovation to prevent and reduce violence. Some of the most remarkable progress in homicide reduction, crime prevention and public safety in recent decades has occurred in large and medium-sized cities, especially in Latin America and the Caribbean.

This report explores the evidence of what works, and what does not, when it comes to promoting citizen security in Latin American and Caribbean cities. While not exhaustive, the report features a range of positive and less positive experiences of 10 municipalities and metropolitan areas across the region. The goal is to highlight the change in approach from hardline law and order approaches to ones that emphasize multi-sector and preventive measures. The structure of the report is straightforward. Each case study includes a broad overview of the context and problem, a description of the intervention and how it was implemented, and some reflections on the outcomes and impacts. SEE MORE…

Latin America’s cities: unequal, dangerous and fragile. But that can change / Ilona Szabó de Carvalho, Robert Muggah

Latin America is one of the planet’s most urbanized regions. Three of its mega-cities are among the world’s largest – Buenos Aires, Mexico and Sao Paulo. Sprawling metropolises like Bogota, Lima and Rio de Janeiro are not far behind. These cities are complex, competitive and dynamic. Many Latin American cities also suffer from what some scholars refer to as “peripheralization” – they are fragmented, segregated and exclusionary. In a word, they are fragile.

The bulk of Latin America’s urbanization is taking place behind the scenes. In addition to the massive cities and conurbations up and down Latin America’s Atlantic and Pacific coastlines, there are another 310 cities with populations over 250,000 and another 16,000 smaller towns. Today, 82% of the population lives in cities. Already some 93% of Venezuelans, 92.5% of Argentinians and Uruguayans, 90.6% of Brazilians, and 89.3% of Chileans live in cities. SEE MORE…

El recreo se terminó hace rato! / Ricardo Valdés

El reto más urgente del próximo gabinete es, sin duda, la seguridad ciudadana. No hay tiempo que perder, ni espacio para las dubitaciones. Si algo convenció a buena parte de los electores a votar por PPK, fue el hecho de que mostraron un buen equipo de trabajo y una muy buena propuesta. Sorprende, en ese sentido, que el presidente electo no esté dando señales claras de tomar las riendas de la seguridad, pues ya podría estar “gobernando” antes de asumir el cargo.

El punto medular de la propuesta de seguridad es la refundación de la Policía Nacional “sacando a los malos elementos, entrenando al personal, mejorando sus remuneraciones, la infraestructura y la logística”; así como priorizar el trabajo desde las comisarías “para que puedan atender las demandas de seguridad de las familias”. Estos aspectos deben complementarse con la reforma del Consejo Nacional de la Magistratura (CNM).VER MÁS…

 

Perú: Juan Mendoza: La inseguridad ciudadana

“Hay que mejorar sustantivamente las remuneraciones policiales que, a pesar de los aumentos, están a la zaga en la región”.

El Estado ha abandonado su función primordial de proteger al ciudadano. Vivimos atemorizados entre muros, rejas y alarmas. Regresar sano y salvo a casa es una aventura cotidiana. La tasa de victimización es una de las más altas de América. La seguridad privada se multiplica ante la indolencia del gobierno. ¿Qué hacer?

1. El enfoque debe ser integral. Para disuadir a los delincuentes hay que incrementar, simultáneamente, la probabilidad de ser capturado y sentenciado y la dureza de la reclusión. La acumulación de penas es una excelente idea, pero antes hay que evitar liberaciones escandalosas de delincuentes que echan por tierra el buen trabajo policial.
2. Hay que aumentar los recursos públicos. Chile, que tiene casi la mitad de la población, asigna 4 veces lo que el Perú a las cárceles.

3. Hay que cambiar la estructura del gasto. Como promedio, desde el 2000, apenas 10% del presupuesto del Interior se ha asignado a infraestructura y equipamiento. Por ello, la situación de las comisarias es calamitosa: un tercio no está conectada a la base de requisitorias, la mitad no tiene acceso a Reniec, y 40% no tiene agua, desagüe y luz de forma permanente. Y mejor ni hablar del equipamiento: nuestros policías tienen que pagar de sus bolsillos las balas que disparan. VER MÁS…

El Salvador: Obituario de la Tregua / Roberto Valencia

Ante un conflicto armado, una tregua es un cese de hostilidades que, bien manejada, puede crear condiciones para una paz más duradera. El Salvador vivía en marzo de 2012 un conflicto social que generaba 14 asesinatos diarios, y gobierno y pandillas acordaron una Tregua para atajarlo, pero la prueba irrefutable del fracaso es que el país vuelve a desangrarse. ¿Por qué la sociedad salvadoreña no supo aprovechar la Tregua para dar forma a un proceso de pacificación? Roberto Valencia, periodista de la Sala Negra, lo analiza en este artículo.

La Tregua irrumpió como una bofetada.

El 14 de marzo de 2012, a falta de un minuto para las 9 de la noche, un reportaje titulado ‘Gobierno negoció con pandillas reducción de homicidios’ prendió la portada del periódico digital El Faro. La investigación destapaba un acuerdo a tres bandas entre el gobierno del presidente Mauricio Funes, la Mara Salvatrucha y el Barrio 18: en esencia, las pandillas se comprometían a reducir homicidios a cambio de que sus líderes más pesados fueran trasladados del Centro Penitenciario de Seguridad Zacatecoluca, conocido como Zacatraz, a las cárceles ganadas al Estado cuando la segregación de pandilleros. La negociación arrastraba semanas pero, azuzados por el temor a un sabotaje de las elecciones legislativas y municipales del 12 de marzo, el gobierno había cumplido su parte los días 8 y 9, cuando una treintena de palabreros veteranos fueron reubicados con nocturnidad. Pero lo más sorprendente, lo que quizá ni los más optimistas esperaban, fue que las órdenes de calmarse irradiadas de los penales lograron que de la noche a la mañana, literalmente, se desplomaran los asesinatos. En las semanas previas a los traslados, 14 salvadoreños morían asesinados cada día, y el promedio se redujo a 6 en las semanas posteriores. Una inverosímil caída del 60 %. VER MÁS…

 

El Salvador: Adam Blackwell: “La OEA tenía un acuerdo con el gobierno para la Tregua, firmado por el gobierno” / Roberto Valencia

En lo que ya se conoce como ‘Caso Tregua’, la Fiscalía ha girado órdenes de detención contra 21 personas, incluido el mediático mediador Raúl Mijango. Su amigo Adam Blackwell, secretario de Seguridad Multidimensional de la OEA entre 2010 y 2015 y el extranjero más involucrado en la Tregua, está convencido de que el propósito de estas acusaciones “es más político que jurídico”, algo así como una advertencia contra quienes quieran apostar al diálogo para resolver el problema de pandillas que carcome la sociedad salvadoreña.

Adam Blackwell es el canadiense alto, rubio y zarco que durante los meses más intensos del proceso que la sociedad salvadoreña terminó llamando la Tregua aparecía junto a Raúl Mijango, Fabio Colindres, Borromeo Henríquez, David Munguía Payés, Carlos Mojica Lechuga… “Soy uno de los arquitectos del proceso”, admite sin pudor ahora que está alejado de las ataduras diplomáticas, en calidad de exsecretario de Seguridad Multidimensional de la Organización de Estados Americanos (OEA).

Por si alguien aún tenía dudas sobre el involucramiento del primer gobierno del FMLN, Blackwell las despeja todas: la Presidencia de la República contempló el diálogo con las pandillas como opción antes incluso de que Munguía Payés fuera nombrado ministro de Seguridad; y estuvo al tanto de cada paso que se dio para incentivar el cese de hostilidades entre la Mara Salvatrucha y las dos facciones de la 18. Blackwell revela incluso una información hasta ahora desconocida, como que la OEA no se sumó al proceso semanas o meses después de los traslados de los máximos líderes desde el Centro Penal de Seguridad Zacatecoluca, sino que el organismo llevaba meses involucrado, a petición del propio expresidente Mauricio Funes. VER MÁS…

 

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