Guatemala: Homicides. Analyzing the Data / Steven Dudley

In the last decade, homicides in Guatemala have obeyed a fairly steady pattern. Guatemala City and some of its surrounding municipalities have the greatest sheer number of homicides. Other states, particularly along the eastern border have the highest homicide rates. Among these are the departments of Escuintla, Zacapa, and Chiquimula. The northern department of Petén, which encompasses nearly a third of the country’s land mass, also routinely has some of the highest homicide rates.[1]

There are multiple explanations for this distribution of homicides, but therhttp://www.insightcrime.org/investigations/homicides-in-guatemala-analyzing-the-datae is no consensus and few systematic studies to back these theories. The first theory is that drug trafficking is at the heart of the violence in these areas. An oft-cited World Bank study on violence in Central America[2] quotes an unpublished paper by Cuevas and Demombynes.[3]The researchers used an econometric model of crime levels based on drug seizures, demographic factors that contribute to violence (large population of youth and single-mother households), a classification of areas based on whether they were conflict zones during the civil wars, and socioeconomic data. They found that drug trafficking was by far the most important of these indicators. SEE MORE…

El Salvador: El Coronel Bercián no tiene quien lo atrape (I)  / Efren Lemus

Asmel Arturo Bercián Rivera, alias “Coronel Bercián”, es un hombre escurridizo. Procesado en El Salvador y Guatemala por tráfico de cocaína, ha sido vinculado al narcotráfico por funcionarios policiales de gobiernos de Arena y FMLN y es padre de uno de los pandilleros sancionados por el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos. Aunque durante tres décadas el Estado salvadoreño ha mantenido en la mira al Coronel Bercián, este sigue libre.
El domingo 14 de agosto de 1991, el detective se enfundó el uniforme negro, preparó la pistola Beretta y leyó un documento con la etiqueta de “confidencial”. A las 7 de la mañana había llegado a la oficina antidrogas del puesto fronterizo de La Hachadura un mensaje que ordenaba ponerse en guardia a los custodios del paso entre El Salvador y Guatemala: “Los individuos (…) son traficantes de cocaína y en horas del mediodía de hoy ingresarán al país, a bordo de vehículos que utilizan para el tráfico de dicha droga”, les advertía la oficina central, en San Salvador.
La información detallaba que al grupo de narcotraficantes lo dirigía Asmel Arturo Bercián Rivera, un hombre originario de San Miguel, de oficio agricultor, entonces de 39 años de edad, a quien apodaban “El Coronel Bercián” o “El Tiburón”. Ni en los registros de la Fuerza Armada, ni en el Registro de las Personas Naturales consta que Asmel Arturo Bercián Rivera haya prestado servicio militar. La información en poder de la Unidad Ejecutiva Antidrogas (UEA), dependencia de la hoy desaparecida Policía Nacional, decía que al Coronel Bercián lo acompañaban tres hombres. Cuando cruzó la frontera lo acompañaban cuatro. VER MÁS…

México: ¿Y las legislaciones sobre el uso de la fuerza? / Laura Muñoz Ramírez

Ante la constante repetición de actuaciones fallidas de la policía y los fuertes cuestionamientos respecto del uso de la fuerza, queda claro que México presenta un latente rezago en materia jurídica respecto al uso de la fuerza.

Al pensar en el ejercicio de la profesión policial, el imaginario colectivo normalmente lleva a dos vertientes: en la primera ocurre la idealización casi de ficción del profesional de la seguridad, incorruptible, siempre apegado a la ley y con la capacidad de reaccionar adecuadamente frente a los innumerables escenarios de comisión de delitos; la segunda, más recurrente, menos venturosa y recreada históricamente frente a un áspero contexto nacional y una cotidianidad de actuaciones poco acertadas, despliega una policía corrupta en la que persiste la impunidad, la represión y los abusos de autoridad.

La policía, como institución del Estado a cargo de salvaguardar la vida, seguridad y derechos de los ciudadanos, así como el orden y la paz públicos, exige la existencia de reglas claras y específicas que condicionen su actuar. Sin duda es el Estado quien debe proveer a sus instancias de mecanismos claros y regulados que sustenten el trabajo activo, sobre todo considerando que la capacidad de usar la fuerza puede subsanar una contingencia o agravarla. VER MÁS…

 

México: La PGR está agotada / Ernesto López Portillo

No entendemos que no entendemos
Mientras la sociedad civil y la academia llaman al diálogo al poder público, movidos por la esperanza de alguna vez construir un Estado de derecho en México, los planes en realidad ya están hechos.

Llevo más de un cuarto de siglo escuchando que la PGR está sumida en el desastre. Realicé ahí diversas funciones de investigación académica y asesoría durante la primera mitad de los noventa; fui testigo de que a varios de sus titulares les presentaron diagnósticos internos y en más de una ocasión la recomendación principal fue nada menos que reconstruir completamente la institución. Uno de los ejercicios de auto evaluación incluyó la entrevista a cientos de mandos superiores y el estudio encontró el caos en la gestión de procesos y recursos de todo tipo.

Eso sucedió hace más de 20 años. En el 2012 el entonces procurador Jesús Murillo Karam habló de una institución “desmantelada”; dos años después él mismo la describió como “pulverizada”, explicando que a la PGR “le habían quitado toda la capacidad investigadora que tenía” y “le habían eliminado incluso la capacidad ministerial”. El pasado miércoles 26 de octubre, el ahora procurador Raúl Cervantes Andrade afirmó: “no tenemos ni hemos tenido capacidades reales de investigación del delito, técnica, profesionalmente hablando, científicamente hablando; no hay protocolos suficientes para los delitos que más agravian”. VER MÁS…

 

México: La violencia domina el robo de autos; 70% de los casos, en 7 estados

El delito se incrementó 8% durante un año en todo el país y la recuperación de vehículos se redujo 6.2%, reportaron aseguradoras que operan en México

El robo de vehículos creció 8% y los casos de violencia asociados con este delito aumentaron tres puntos porcentuales, dieron a conocer las aseguradoras que operan en México.

De acuerdo con el reporte Robo y Recuperación de Automóviles Asegurados de la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS), en el periodo septiembre 2015- agosto 2016 fueron robados 66 mil 780 automóviles.

De esos casos, 57% se realizó con violencia, tres puntos porcentuales más que un año antes. El documento también destaca una disminución de 6.2% de unidades recuperadas. VER MÁS…

 

¿Por qué tener un Índice Delictivo Metropolitano? / Rodrigo Elizarrarás

¿Por qué no tenemos o no queremos un índice delictivo a nivel metropolitano en México? ¿Acaso no queremos comparar por el potencial problema político que implica?

Ya sé, quizá debiera estar escribiendo sobre la fallida visita de Trump a México y sus consecuencias –incluyendo la salida de Videgaray–, pero lo cierto es que no voy a abonar nada nuevo a la discusión de lo-ya-mil-veces-repetido. Quizá por eso mejor me dedico a mis temas y tratamos de reposicionar en la agenda problemas que han dejado de tener interés en la agenda de seguridad.

En México, poco más de 70 millones de personas viven en las principales ciudades, esto representa el 63 por ciento de la población si consideramos exclusivamente a las 72 principales zonas metropolitanas[1]. Si nos enfocamos en estas zonas urbanas, durante el 2015 se cometieron más de 84 mil delitos de alto impacto; esto es, el 84.2 % del total de homicidios dolosos, secuestros, extorsiones, robo con violencia de vehículo, casa habitación y negocios cometidos en todo el país. Es decir, la gran mayoría de estos delitos. VER MÁS…

Homicidios en México: estas son las 50 ciudades con mayor y menor número de asesinatos

Colima y Guerrero concentran siete de las ciudades mexicanas con las tasas más altas de homicidio; en contraste Nayarit e Hidalgo tienen a 4 de las 5 ciudades con el menor índice de asesinatos.

Tecoman, Manzanillo y Acapulco son las tres ciudades mexicanas con más de cien mil habitantes con la tasa más alta de homicidios en el país. El nivel de violencia en 2016 en esos municipios es tal que, en promedio, una de cada mil personas ha sido asesinada.

A nivel nacional la tasa de homicidios dolosos al concluir el 2016 será de 15 casos aproximadamente; en estas tres ciudades la tasa supera los 100 asesinatos. VER MÁS…