Perú: Propuestas de representantes de PPK y Fuerza Popular para lograr una Lima más segura / El Comercio

Representantes de PPK y Fuerza Popular expusieron las primeras medidas que implementarían para luchar contra la delincuencia
Propuestas de los candidatos para lograr una Lima más segura

Gino Costa, voceado ministro del Interior en un gobierno de PPK, propone incentivar la participación ciudadana en temas de seguridad.

En todos los distritos de Lima, casi sin distinción de edad, género u ocupación, el reclamo más airado hacia las autoridades obedece al avance de la delincuencia en las calles. Como ex ministro del Interior y actual asesor de Peruanos por el Kambio (PPK) en seguridad ciudadana, Gino Costa conoce de primera mano las necesidades y deficiencias del sistema, por lo que plantea las siguientes propuestas para la capital.

—La gestión municipal y el Ministerio del Interior parecen distanciados o poco prestos a coordinar acciones. ¿Cómo se mejoraría esta situación?
Trabajaremos de manera estrecha con el alcalde. Su rol es decisivo en el ámbito preventivo. Colaboraremos dándole todo el respaldo de la PNP, gratuito y durante las 24 horas, al serenazgo. Una medida importante será el nombramiento de una autoridad policial única en cada uno de los grandes distritos. Esta autoridad tendrá todos los recursos humanos y logísticos para organizar el patrullaje y la prevención de los delitos, según las necesidades específicas de cada distrito.

—¿Cuál es la posición de PPK sobre el uso de armas no letales entre serenos?
Creemos que su uso puede tener el efecto no deseado de incrementar la violencia, en lugar de reducirla. Vamos a exponer a los serenos, quienes no pasan por un proceso de selección ni de formación rigurosos. LEER MÁS…

Honduras: Tres generales y un cartel: violencia policial e impunidad en Honduras / Alberto Arce

En julio de 2009, el narcotraficante hondureño Winter Blanco, un tipo gordito, rudo, de pelo rapado, prófugo de la justicia y jefe del Cartel del Atlántico, quiso tumbarle un cargamento de droga a Emilio Fernández Rosa, conocido como “Don H”, que tenía 143 kilos de cocaína en una casa de la Mosquitia, en la costa Caribe de Honduras.

Blanco llamó al General de la policía José Murillo López, orondo y con cara de bonachón, y le propuso un negocio. Si sus agentes conseguían la droga, se la compraría. Después de pedirle autorización al director general de la policía, el General Salomón Escoto Salinas, Murillo López envió a 12 de sus hombres al lugar.

Cumplieron su misión. Pero algo se torció.

La información llegó a manos del zar antidrogas, el General Julián Arístides González, y unos días después encabezó un operativo que terminó con el arresto de los policías y el decomiso de la cocaína. VER MÁS…

México: El narco impone su ley en la mitad de las cárceles mexicanas

Las prisiones sufrieron 2.110 incidentes violentos en 2015. Hay celdas para cuatro donde se hacinan 30, denuncia la Comisión Nacional de Derechos Humanos

Narco, poder y cárcel. Esa es posiblemente una de las combinaciones más explosivas de México. Y por lo que ha destapado la Comisión Nacional de Derechos Humanos es bien fácil de encontrar. En el 54% de los centros penitenciarios analizados, los “internos ejercen el control mediante la violencia sobre el resto de la población”. Es decir, los cárteles imponen su ley en lugar del Estado. Un poder oscuro y sanguinario detrás del que figuran episodios como el motín de Topo Chico, donde un enfrentamiento por el dominio de la prisión norteña acabó en febrero pasado con 49 muertos, muchos decapitados.

El universo carcelario mexicano, con una población cercana a los 250.000 reclusos, es lo más parecido a un agujero negro a punto de colapsar. Las reiteradas promesas de reforma han caído en saco roto y su punta de lanza, el proyecto de ley de Ejecución de Sanciones Penales, lleva tres años estancada. Frente a los anuncios de la Administración, que reverdecen ante cada sacudida, la realidad aplasta cualquier esperanza. Sólo en 2015 se registraron 2.110 incidentes violentos: seis motines, 23 “suicidios”, 55 casos de abuso, 54 asesinatos, 250 desórdenes y 1.382 riñas. VER MÁS…

 

Hay que salvar la Policía / Editorial El Faro

El pasado 26 de marzo un pelotón del Grupo de Reacción Policial de la PNC entró en una finca de café de San José Villanueva, al sur de San Salvador, y mató a ocho personas. El informe oficial habla de un intenso tiroteo con pandilleros armados con un resultado inevitable de muertes. Sin embargo, abundantes testimonios y documentos recogidos por El Faro apuntan a que la versión oficial es falsa: omite detalles relevantes y manipula los hechos. El relato de sobrevivientes y testigos, junto a las autopsias y decenas de fotografías de los cadáveres, hacen concluir que aquella madrugada la Policía ametralló por la espalda a pandilleros que huían sin disparar, disparó a sospechosos ya rendidos y ejecutó a sangre fría al menos a dos jóvenes que no eran pandilleros.

Hay razones para pensar que no se trata de un caso aislado. Desde enero la estrategia de seguridad del gobierno, que sobre el papel incluye medidas integrales, se basa en promover la confrontación directa y a tiros con las pandillas. En 2015 se registran ya más de 150 enfrentamientos armados entre pandilleros y policías que han terminado en su mayoría con la muerte de uno o varios —en algunos casos cinco, ocho, nueve― sospechosos. El Ejecutivo presume de esos muertos. Ya en abril el presidente de la República se vanagloriaba de que un 30 % de las víctimas de homicidio del mes anterior hubieran muerto por balas de la Policía y el Ejército. VER MÁS…

“Todo nos indica que las autoridades están cometiendo asesinatos extrajudiciales” / Roberto Valencia y Carlos Martínez

El doctor José Miguel Fortín Magaña, exdirector del Instituto de Medicina Legal, reconoce que algunos datos en los que se basó para asegurar que la Tregua entre pandillas era una farsa no eran, necesariamente, “científicos”. Lo intuyó. Sus últimos meses al frente de la institución lo llevan a aventurar otra intuición: hay un patrón en los asesinatos de pandilleros que hacen pensar que la Policía Nacional Civil y la Fuerza Armada realizan ejecuciones extrajudiciales.

El psiquiatra forense José Miguel Fortín Magaña ya no es el director del Instituto de Medicina Legal. Laboró en la institución desde poco después de la firma de los Acuerdos de Paz, y ocupó la dirección desde finales de 2010 hasta el último día de 2015; un lustro extraño, en el que primero le tocó vivir la drástica reducción en las cifras de asesinatos como consecuencia de la Tregua a un promedio de 6 diarios, y luego el posterior repunte brutal –promedio de 18 asesinatos al día en 2015– que ha convertido de nuevo El Salvador en el país más violento del mundo. VER MÁS…

 

Perú: lo bueno, lo malo y lo feo / Gino Costa

El año termina con una fundada sensación de desborde de la violencia, del crimen y de la corrupción institucional.

A continuación, algo de lo bueno, lo malo y lo feo que nos deja el 2015.

Lo bueno. La labor de algunas unidades especializadas, fiscales y policiales, especialmente de la Dirección de Investigación Criminal (Dirincri), pilares sobre los que se deberá construir la respuesta para acabar con las mafias de extorsionadores, sicarios, narcotraficantes y delincuentes de todo tipo. A ellas se deben las capturas de los delincuentes más buscados y la desarticulación de importantes organizaciones criminales. VER MÁS…

Perú: Narcoestado a la vista: Estamos a punto de elegir a un “Pablo Escobar” como presidente / Jaime Antezana Rivera

El Perú vive un proceso similar al que vivió Colombia a inicios de la década de los 80. Para darse cuenta basta con leer la crónica de Nahuel Gallotta, “Moravia, el barrio colombiano en el que Pablo Escobar “hizo obra”, publicada por el diario El Clarín, del 3 de octubre de este año, donde señala que “Pablo Escobar llevaba años inaugurando canchas de fútbol y espacios deportivos en comunas humildes. También, siempre en sectores populares, sembraba árboles y hacía donaciones”. (Ver http://www.clarin.com/opinion/Pablo_Escobar-Medellin-Moravia-narcotrafico_0_1442855766.html).

La similitud con lo que está pasando en la actual campaña electoral de nuestro país es más que evidente. Aquí, si bien ningún candidato regala canchas de futbol, espacios deportivos o -lo cual sería un hecho positivo- siembran árboles en las “comunas humildes”, lo que si sucede es que hay candidatos que financian equipos deportivos y hacen “donaciones” (regalos, alimentos y dinero) a los sectores populares o, como lo llaman en Colombia, comunas humildes”. Así se construye una masa poblacional asistida y clientelar.

En su crónica Gallota también menciona un comunicado del Movimiento de Renovación Liberal, que fue pagado en periódicos regionales de Colombia a mediados de 1982 que dice: “Apoyamos la candidatura de Pablo Escobar para la Cámara porque… su amor por los desprotegidos lo hacen merecedor de la envidia de los políticos de coctel. Porque lo apoyan todos los liberales y conservadores del Magdalena Medio, ya que ha sido el Mesías de esta región”. VER MÁS…

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