Perú: La magnitud de nuestra desolación / Carlos Basombrío

Usando como base datos de encuesta del INEI* el último año se han cometido 7´967,846 delitos, más de 650,000 al mes, más de 21,000 diarios, más de 900 cada hora cada hora, 15 cada minuto. Los más frecuentes son el robo de dinero, celular o cartera. Entre exitosos (la gran mayoría) y fallidos tenemos 6´055,563 por año, más de 11 por minuto. Lo de las estafas me sorprende, pero en un año habrían habido 1´593,569, más de 4,000 al día.

Ojo y además está el crimen organizado, en particular la extorsión a negocios en los barrios, el sicariato y el narcotráfico. No extrañe pues, que en la misma encuesta, el 85,6%, es decir casi 15 millones de personas, piensen que pueden ser víctimas de un delito en el año que viene. VER MÁS…

Perú: “Ventana de oportunidad” / Gino Costa

La Constitución establece que los municipios brindan servicios de seguridad ciudadana con la cooperación de la policía

Quizá el vacío legal más importante de la política de seguridad está referido a cómo deben interactuar los municipios y la policía en el ámbito local. Se trata de favorecer la cooperación entre dos instituciones que, con frecuencia, duplican esfuerzos y se ignoran olímpicamente. ¿Cómo hacerlo?

La Constitución establece que los municipios brindan servicios de seguridad ciudadana con la cooperación de la policía, de acuerdo a ley. Aunque el texto tiene 22 años de vigencia, todavía esperamos su norma de desarrollo constitucional. La delegación de facultades legislativas es una oportunidad para llenar el vacío. VER MÁS…

Perú: Un 5 de febrero continuo / Carlos Basombrío

La noticia me estremeció. No es la más grave ni la más violenta sobre la delincuencia, pero sí una que revela algo muy profundo. Una combi fue asaltada por individuos armados que les robaron todas sus pertenencias a los pasajeros. Lo novedoso es que ocurrió a plena luz del día, a las tres de la tarde, y en la avenida Arenales, una de las centrales y más transitadas de la ciudad.

Esto me parece indicativo de un cambio que quizá pueda llamarse cultural o actitudinal, por el cual mucha gente que no lo haría en otras circunstancias se atreve a delinquir a partir de la sensación de que ya no hay ley. Y no me refiero a que en ese momento no haya habido un policía en la esquina, sino a algo más profundo y simbólico: no hay autoridad. VER MÁS…

El Salvador: Falta de voluntad para combatir inseguridad

Así lo afirma el líder de ARENA, Jorge Velado, quien también sostiene que la violencia no es un tema político

El presidente del Consejo Ejecutivo Nacional (COENA), Jorge Velado, señaló que hay falta de voluntad en el gobierno salvadoreño para afrontar la situación de inseguridad que vive el país y lamentó los constantes ataques armados contra policías, militares y la población en general víctima de los altos índices de criminalidad.

Velado manifestó que el partido de oposición ha brindado insumos y alternativas para combatir la inseguridad. En un plan que presentaron en 2010, proponían clasificar el grado de peligrosidad de pandilleros, no separarlos en las cárceles, invertir en la rehabilitación y la prevención de la violencia. VER MÁS…

Bolivia: Policía: fuga sin reforma / José Luis Exeni

Por mucha conminatoria y declarado voluntarismo, la corrupción en la Policía, ay, sigue viviendo.

Regalitos envenenados, como brebaje-mandato, para que se lo tomen a plazo fijo. Hace cuatro años, el entonces flamante Comandante de la Policía Nacional, en acto público, sin sonrojarse, asumió el reto, en 90 días (no semanas, no meses), no-ven-ta-dí-as, de “erradicar el cáncer de la corrupción” en la Policía Boliviana. Antes de cumplirse el plazo, el cáncer en la verde olivo erradicó al comandante. Misiones imposibles, como preludio-fracaso, para que hagamos exigencia de cuentas.

Luego vinieron otros comandantes. Y renovadas promesas de “drástica reforma institucional”. Y agravadas demostraciones de crisis con/sin uniforme. Y más o menos sentidas invocaciones, incluso presidenciales, para hacer algo. Y cambios veloces en el Ministerio de Gobierno… ¿El saldo a la fecha? Inequívoco: por mucha conminatoria, buena fe, declarado voluntarismo, impostergable necesidad, pactos sectoriales, reflectores mediáticos, etcétera, la corrupción en la Policía, ay, sigue viviendo. VER MÁS…

Bolivia: Servicio policial / Micaela Villa Laura

Todos los ciudadanos deberían conocer las líneas de los módulos policiales más cercanos a su barrio

Pregunté a mis vecinos, a mis compañeros de trabajo y a mi familia a qué número llamarían en caso de tener alguna emergencia o en caso de ser testigos de algún hecho delictivo. Todos respondieron que discarían a la línea corta 110. Sin embargo, es bueno conocer que la Policía tiene más de 100 líneas gratuitas para atender emergencias.

En 2011 comenzó un proceso de descentralización de la Policía en todo el país, con el objetivo de proporcionar una mejor atención a la población. En lo que respecta a la sede de gobierno, se crearon hasta ahora, en coordinación con el Gobierno Municipal, diez Estaciones Policiales Integrales (EPI), que atienden determinadas áreas geográficas de la ciudad: San Pedro, San Antonio, Max Paredes, Sur, La Portada, La Merced, Chasquipampa, Cotahuma, Ferroviario y Bosquecillo de Pura Pura. VER MÁS…

Américas: La Policía que merecemos: una discusión para el futuro / Adam Blackwell

Durante las últimas décadas, los Estados de las Américas han experimentado importantes avances en los ámbitos de la consolidación de los valores democráticos y del crecimiento económico. Sin embargo, existe otro terreno en el que no parece haber importantes mejorías. Es el de la seguridad que, de acuerdo a Latinobarómetro, la principal encuesta continental, sigue siendo el problema que más preocupa a los ciudadanos de la región. Desafortunadamente, en la mayoría de los casos, las estadísticas confirman esa preocupación y tienen como efectos adicionales la desconfianza en las instituciones del Estado encargadas de velar por la seguridad -en particular las fuerzas policiales- y el constante crecimiento de servicios de seguridad privados, frecuentemente no regulados.

Esta situación exige extremar la preocupación y los análisis relativos a las formas y procedimientos mediante los cuales adecuar las capacidades de las policías a las necesidades contemporáneas. En las líneas que siguen expongo mis propias ideas al respecto, basadas en mi experiencia de un lustro como Secretario de Seguridad Multidimensional de la Organización de los Estados Americanos. Una posición desde la cual tuve la oportunidad de conocer a muchos héroes reales que se esforzaban por llevar paz y orden a sus comunidades, usualmente en condiciones precarias y con recursos materiales muy limitados. Pero una posición, también, desde la cual he podido advertir importantes carencias de orden conceptual y doctrinario en la actividad policial en muchos de nuestros cuerpos policiales. Seguir leyendo

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 106 seguidores