Perú: Las cifras indicaban que estábamos por el camino correcto (4/4) / Carlos Basombrío Iglesias

“Nos tuvimos que ir un año antes, no porque hubiese mayores cuestionamientos a nuestra labor o alguna crisis en el sector o muertos por errores de manejo político, ni menos por algún escándalo de corrupción, sino por mi renuncia frente a problemas políticos por todos conocidos en el país.”

En las tres primeras entregas de este balance de nuestra lucha contra el delito urbano en el Perú, he presentado las estrategias que entendíamos eran las adecuadas para enfrentar el problema a distintos niveles y a las que apostamos para una estrategia de mediano y largo plazo.

Quiero ahora mostrar cifras que muestran que la situación tendía a mejorar. No conozco ninguna política pública que pueda más que eso en un periodo relativamente breve y ningún país que genere cambios inmediatos y drásticos. Y más bien el éxito se mide en función a tendencias positivas o negativas. VER MÁS…

 

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El Salvador : La Policía Nacional Civil está menguando / Roberto Valencia

Desde que en enero de 2015 inició la guerra contra las maras, un promedio de 52 hombres y mujeres ha renunciado cada mes a su trabajo en la Policía Nacional Civil, una hemorragia que afecta sobremanera a los empleados de menores ingresos: los agentes y los administrativos. La guerra también está pasando factura a la Academia Nacional de Seguridad Pública, que ha reducido a la mitad el número de policías graduados. La combinación de renuncias disparadas y vocaciones decrecientes ha provocado que la planilla del personal operativo haya bajado en 1,200 efectivos en dos años.
El año 2017 terminará con menos policías que los que había en 2016 en las calles de El Salvador. Y 2016 terminó con menos que 2015. La disminución responde a factores diversos, pero el principal es que más de 2,100 personas han dejado de trabajar para la Policía Nacional Civil (PNC) desde que en enero de 2015 el gobierno apostó a la guerra para afrontar el fenómeno de las maras o pandillas. Esas bajas tienen un motivo predominante: las renuncias. Y dos son los grupos de empleados más afectados: los agentes y el personal administrativo.

El Salvador: “Hay cero posibilidades de que las pandillas se debiliten con el modelo actual de prevención” / Roberto Valencia

Desde hace al menos dos décadas se repite como mantra que hay que invertir en prevención de la violencia, y de hecho el actual gobierno dice estar invertiendo docenas de millones de dólares en ese rubro. Alejandro Gutman vuelve a cuestionar con dureza un modelo que no funciona, visto el crecimiento brutal que las maras han tenido en los últimos años. Lo dice además sin pelos en la lengua: “¿Cómo puede haber oenegés que dicen trabajar en las comunidades y su oficina está en la Torre Futura?”

Si usted vive en El Salvador, cada vez que habla por teléfono, navega por internet o mira televisión por cable, está pagando un 5 % adicional por el servicio desde noviembre de 2015, un pago que debería estar mejorando su seguridad, la de los suyos, la de su comunidad. El nombre elegido fue muy explícito: Contribución Especial para la Seguridad y Convivencia (CESC), y ha permitido al gabinete de seguridad disponer de cuantiosos y renovables fondos, más que ningún otro gobierno desde la firma de los Acuerdos de Paz. VER MÁS…

 

México: De las ventanas rotas a la cero-tolerancia en la CDMX / Mónica Ayala

Hasta ahora no existe panacea para reducir el delito. Actualmente, en la Ciudad de México, continuamos viviendo las repercusiones de la implementación de una estrategia “exitosa”, cuyas consecuencias han contribuido a la formación de uno de los puntos críticos de homicidio más persistentes y crónicos de la capital.

En 1969, dos automóviles convertibles fueron abandonados –uno en una zona de bajos ingresos y altos índices delictivos en el Bronx, Nueva York, y otro en una zona de altos ingresos y bajos índices delictivos en Palo Alto, California. Ambos fueron estacionados en un espacio público y concurrido, sin placas y con el capote bajo. En los primeros 10 minutos, el vehículo del Bronx sufrió su primer robo. En 24 horas, todos los objetos de valor en su interior habían desaparecido y el auto quedó en condiciones deplorables. En cambio, el coche que se encontraba en Palo Alto permaneció intacto más de una semana, hasta que el sociólogo que realizaba este experimento, Philip Zimbardo de la Universidad de Stanford, decidió romper la ventana del coche. Dos horas después, éste fue sometido a varios actos de vandalismo. VER MÁS…

México: ¿Se desintegra el Cártel del Pacífico? / Rubén Aguilar

El Cártel del Pacífico -a los sinaloenses no les gusta que le llamen Cártel de Sinaloa- después de más de 40 años de resolver problemas internos y sortear los embates de las fuerzas de seguridad ahora enfrenta una crisis ocasionada por la disputa del liderazgo y el poder.

Estudiosos sostienen que tras la recaptura y extradición de El Chapo Guzmán, del grupo fundador al mando solo queda Ismael Zambada, El Mayo. Y también El Azul, en caso de que todavía viva. Hay dudas de su existencia. Esto ocasiona un vacío de poder que es el origen de la disputa.

La expresión más evidente de esta pugna es que en Sinaloa en los últimos meses ha habido un aumento de enfrentamientos entre los grupos que integran el Cártel y también de otros cárteles que ahora le disputan espacios de poder. VER MÁS…

Perú: ¿Es posible acabar con el crimen organizado? / Carlos Basombrío

Es importante iniciar con una distinción. En el Perú, hay dos expresiones muy diferentes del crimen organizado. La primera, la más antigua, es aquella que permite la histórica dificultad del Estado para controlar un territorio tan diverso y desafiante. Ello ha producido por muchas décadas contrabando, tala ilegal, trata de personas, minería ilegal, cultivos ilegales y, por encima de todas las anteriores por su perverso efecto, narcotráfico. (Dejo de lado a Sendero Luminoso, que si bien tiene un vínculo con lo anterior, tiene una especificidad propia que requiere un tratamiento particular).

La segunda manifestación del crimen organizado es mucho más reciente. Tiene poco más de una década y es un subproducto negativo del desarrollo económico de las últimas décadas y de los cambios en las lógicas de salida de la droga que, con mayor intensidad y frecuencia, transcurren por las ciudades y los puertos. Hablamos acá del crimen organizado en las ciudades.

Se trata de negocios criminales urbanos buscando beneficiarse de la nueva riqueza que se generó en los últimos lustros con el consiguiente boom de la construcción, mayor valor de terrenos por ciudades en expansión y una explosión de pequeños y medianos negocios. También influye el hecho de que el tráfico de drogas entra a ciudades y a puertos de salida del país y se imbrica con estos nuevos “negocios”. Apropiarse de parte o de toda la nueva riqueza emergente en las ciudades es su leit motiv. Sus armas principales son la extorsión y el sicariato. Su cobertura: el lavado de activos. VER MÁS…

México: Más de 5 mil consignados por portar armas de alto poder están libres con el nuevo sistema

Los jueces dejan en libertad a los consignados porque la portación de armas de uso exclusivo del Ejército no es un delito grave y porque la PGR no acredita su peligrosidad ni nexo con otros delitos, a pesar de que de manera pública presenta a algunos como homicidas o secuestradores.

La Procuraduría General de la República (PGR) ha consignado a seis mil 905 personas por portación de armas de uso exclusivo del Ejército desde que se puso en marcha a nivel federal el nuevo sistema penal, pero 86% de los consignados, más de cinco mil, están libres porque este delito ya no amerita prisión automática y porque los fiscales no acreditan con investigaciones que se trate de personas peligrosas que merecen permanecer encarceladas.

Entre esos casos se encuentran el de personas que públicamente han sido presentadas por cometer supuestos delitos graves como homicidios o crimen organizado, pero que al llegar ante el juez solo son acusados por la PGR de portar el arma con la que fueron detenidos. VER MÁS…