El libro en el escondite de El Chapo / Roberto Saviano – El País

Las proclamas gubernamentales y las declaraciones victoriosas que siguen a las detenciones de criminales ilustres siempre me han hecho reflexionar. Nací y crecí en el sur de Italia, el país que cuenta con las organizaciones criminales más poderosas y peligrosas del mundo y sé bien que cuando uno de sus jefes es detenido, eso no significa que el Estado haya obtenido una victoria. Cuando un jefe es arrestado es porque se ha vuelto débil, es porque otros le han vendido, es para salvarse de una posible ejecución, es porque ha decidido colaborar con la justicia, incapaz de soportar ya la clandestinidad. Cuando un jefe es detenido, los que menos deberían alegrarse por ello son los políticos, para no quedar como simples marionetas o, peor aún, como chacales, para no ser objeto de mofa y escarnio. VER MÁS…

Perú: Narcoestado a la vista: Estamos a punto de elegir a un “Pablo Escobar” como presidente / Jaime Antezana Rivera

El Perú vive un proceso similar al que vivió Colombia a inicios de la década de los 80. Para darse cuenta basta con leer la crónica de Nahuel Gallotta, “Moravia, el barrio colombiano en el que Pablo Escobar “hizo obra”, publicada por el diario El Clarín, del 3 de octubre de este año, donde señala que “Pablo Escobar llevaba años inaugurando canchas de fútbol y espacios deportivos en comunas humildes. También, siempre en sectores populares, sembraba árboles y hacía donaciones”. (Ver http://www.clarin.com/opinion/Pablo_Escobar-Medellin-Moravia-narcotrafico_0_1442855766.html).

La similitud con lo que está pasando en la actual campaña electoral de nuestro país es más que evidente. Aquí, si bien ningún candidato regala canchas de futbol, espacios deportivos o -lo cual sería un hecho positivo- siembran árboles en las “comunas humildes”, lo que si sucede es que hay candidatos que financian equipos deportivos y hacen “donaciones” (regalos, alimentos y dinero) a los sectores populares o, como lo llaman en Colombia, comunas humildes”. Así se construye una masa poblacional asistida y clientelar.

En su crónica Gallota también menciona un comunicado del Movimiento de Renovación Liberal, que fue pagado en periódicos regionales de Colombia a mediados de 1982 que dice: “Apoyamos la candidatura de Pablo Escobar para la Cámara porque… su amor por los desprotegidos lo hacen merecedor de la envidia de los políticos de coctel. Porque lo apoyan todos los liberales y conservadores del Magdalena Medio, ya que ha sido el Mesías de esta región”. VER MÁS…

Colombia: Oriente en la mira del crimen / Editorial El Colombiano

Los robos en fincas, establecimientos y vías obligan a que se extremen las medidas de seguridad en un área clave para viajeros y turistas. Lo que pase allí golpea la imagen de Antioquia y Medellín.

El aumento de los casos de robos en fincas, áreas comerciales y vías del Oriente cercano de Medellín y Antioquia suscita la preocupación ciudadana de esta importante subregión del departamento, en donde funcionan centros de actividad social tan claves como el Aeropuerto José María Córdova. VER MÁS…

Colombia: Cárcel de mujeres / Michael Reed Hurtado

Las cárceles arden y (casi) todos piensan en los (hombres) presos. Las mujeres (presas) son olvidadas, no consideradas o subsumidas como otros presos más -diferentes, menores y sin reconocimiento particular-.

Las mujeres experimentan el encierro institucional de manera muy distinta a los hombres. La discriminación en contra de ellas durante y después de la privación de la libertad es aguda; y su sufrimiento, tras las rejas, merece consideración especial.

La mujer presa suele ser aislada y olvidada por el mundo exterior. En un conmovedor artículo, “Desde el silencio, historias de mujeres en la prisión”, Sara Makowski Muchnik (1999) capta ese abandono. “El olvido desempeña un doble juego: por un lado, las mujeres presas se convierten en ausencias al ser olvidadas por la familia y por las personas cercanas; por otro lado, aprenden ellas mismas a olvidar a los otros y al mundo exterior para poder reconstruir algo diferente”. La cárcel tiene un efecto devastador sobre la relación de las mujeres con su núcleo familiar. Además, la prisión las marca con un estigma que tiene repercusiones mucho después de su liberación.VER MÁS…

Colombia: Medellín, menos homicidios / Editorial El Colombiano

Una confluencia de factores sigue bajando las tasas de homicidios de la ciudad. Una noticia que sirve para que el optimismo vaya de la mano de la consistencia y la persistencia en la seguridad.

Hay que alegrarse: la última estadística sobre los homicidios en Medellín confirma que en los comparativos entre 2014 y 2015 se cometieron 99 asesinatos menos. O si se quiere, se salvó ese número de vidas, lo cual equivale a una reducción del 42 por ciento en este indicador que es esencial para refrendar el éxito de buena parte de las políticas de seguridad urbana.

Que hay matices, que hay críticas, que hay lunares, que hay otros indicadores de criminalidad que no son de tan buen augurio, es posible. Pero hay una realidad objetiva incontrovertible, de orden numérico y de orden circunstancial, que refleja la disminución cierta de los homicidios. Siempre hemos ido al fondo, al sustrato de las interpretaciones de estos indicadores, para llamar la atención e invitar a las autoridades locales a que no bajen la guardia y a que no crean que ya todo está hecho en materia de seguridad urbana. Y hemos sido especialmente críticos en no vender la idea de que una Medellín con menos homicidios es una ciudad controlada, sin fenómenos de violencia, totalmente recuperada de las patologías criminales que la han afectado por décadas. VER MÁS…

Colombia: Medellín: drogas, calles y crimen / Carlos Alberto Giraldo Monsalve

La muerte de un menor de 10 años en una favela de Río de Janeiro, alcanzado por una bala policial, sirvió de alarma hace diez días para cuestionar el modelo de seguridad de aquella ciudad, que está a 16 meses de celebrar los Juegos Olímpicos 2016.

En las barriadas de las laderas cariocas, donde habitan unas 350.000 personas, fueron insertadas desde 2008 las Unidades de Policía Pacificadora (UPP). Una mezcla de comandos de gran operatividad y choque que, tras desalojar a los expendedores y casas de vicio, pasaban a convertirse en una fuerza amiga y cercana a las comunidades.

Pero ahora revive la polémica sobre su eficacia porque la violencia de los choques entre la policía y los narcotraficantes barriales se reactivó. Un análisis del periódico El País observa que la gente un día sufre las balas oficiales y al siguiente el plomo de los criminales. Las hostilidades son el pan de cada día. VER MÁS…

Colombia: Bandas criminales son el mayor desafío en Cúcuta / María Victoria Correa

La Alcaldía asegura que se han invertido cerca de 17.000 millones de pesos en la seguridad de la ciudad fronteriza. Hay 31 patrullas nuevas. FOTO julio cesar herrera, enviado especial

Con los desafíos de desarticular las bandas criminales que se compiten el control de las trochas del contrabando y del narcotráfico y con la tarea de disminuir el hurto de motos; asumió hace dos meses el coronel Jaime Alberto Barrera, como comandante de la Policía Metropolitana de Cúcuta. Asegura hoy que los índices de criminalidad han disminuido y que están trabajando con la guardia venezolana en estrategias contra la delincuencia.

En razón de esto, entregó detalles de la que calificó la más grane operación de este año contra las bandas criminales que delinquen en la zona de frontera, especialmente contra el “clan Úsuga”, en la que fueron capturados 18 de sus presuntos integrantes, entre ellos alias “Roca” quien sería su cabecilla. VER MÁS…