El Salvador: El Cártel de Texis y los políticos / Efren Lemus

El Cártel de Texis es una organización de narcotráfico que operaba en el occidente del país, cuyos líderes tenían una decena de empresas, inmuebles y que siempre buscaban acercarse a los políticos. José Adán Salazar Umaña, conocido como Chepe Diablo, por ejemplo, creó una empresa con el vicepresidente de la República Óscar Ortiz, del FMLN. Otro socio de Chepe Diablo, era Marcos Francisco Salazar, diputado suplente por el partido Arena. Chepe Diablo no fue el único líder del Cártel de Texis que se acercó a los políticos. Una fuente relacionada con la investigación del Cártel de Texis, entregó a El Faro unas fotografías decomisadas el 21 de julio de 2013, durante el operativo de captura contra Roberto “El Burro” Herrera, otro líder del cártel. En las fotografías aparece el expresidente de la República Mauricio Funes con el Burro Herrera, ahora condenado a 51 años de prisión por narcotráfico y robo de vehículos. En otra de las imágenes, Funes aparece retratado con el exdiputado Horacio Ríos, también miembro del Cártel de Texis, prófugo, acusado en un tribunal capitalino de formar parte de una red internacional de tráfico de cocaína. VER MÁS…

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El Salvador: El Coronel Bercián no tiene quien lo atrape (I)  / Efren Lemus

Asmel Arturo Bercián Rivera, alias “Coronel Bercián”, es un hombre escurridizo. Procesado en El Salvador y Guatemala por tráfico de cocaína, ha sido vinculado al narcotráfico por funcionarios policiales de gobiernos de Arena y FMLN y es padre de uno de los pandilleros sancionados por el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos. Aunque durante tres décadas el Estado salvadoreño ha mantenido en la mira al Coronel Bercián, este sigue libre.
El domingo 14 de agosto de 1991, el detective se enfundó el uniforme negro, preparó la pistola Beretta y leyó un documento con la etiqueta de “confidencial”. A las 7 de la mañana había llegado a la oficina antidrogas del puesto fronterizo de La Hachadura un mensaje que ordenaba ponerse en guardia a los custodios del paso entre El Salvador y Guatemala: “Los individuos (…) son traficantes de cocaína y en horas del mediodía de hoy ingresarán al país, a bordo de vehículos que utilizan para el tráfico de dicha droga”, les advertía la oficina central, en San Salvador.
La información detallaba que al grupo de narcotraficantes lo dirigía Asmel Arturo Bercián Rivera, un hombre originario de San Miguel, de oficio agricultor, entonces de 39 años de edad, a quien apodaban “El Coronel Bercián” o “El Tiburón”. Ni en los registros de la Fuerza Armada, ni en el Registro de las Personas Naturales consta que Asmel Arturo Bercián Rivera haya prestado servicio militar. La información en poder de la Unidad Ejecutiva Antidrogas (UEA), dependencia de la hoy desaparecida Policía Nacional, decía que al Coronel Bercián lo acompañaban tres hombres. Cuando cruzó la frontera lo acompañaban cuatro. VER MÁS…

Brasil: ¿Qué pasa en las cárceles? Guerra de narcos para controlar la cocaína de Perú

La última matanza es otro capítulo de la guerra en las prisiones para controlar la venta de cocaína producida en Perú, la más rentable en los mercados. Una guerra que “puede llegar a las calles”

El sangriento motín que ha acabado con la vida de 60 presos en el complejo penitenciario Anísio Jobim de Manaos ha dejado horrorizado a Brasil. Cuerpos carbonizados, decapitados, descuartizados… ha sido literalmente un baño de sangre, a juzgar por las durísimas imágenes publicadas por la prensa nacional. “Nunca he visto nada parecido en mi vida. Aquellos cuerpos y la sangre siguen nítidos en mi cabeza. Todavía estoy en ‘shock”, ha afirmado Luis Carlos Valois, el juez del Tribunal Penal de Manaos que visitó la cárcel después de la matanza.

Es la segunda peor masacre penitenciaria de Brasil, solo superada por el episodio de Carandiru, ocurrido en 1992 en São Paulo y en el que murieron 111 presos. Detrás de estas imágenes estremecedoras hay una guerra entre facciones rivales del narcotráfico. VER MÁS…

El Salvador: MS-13 pide diálogo al gobierno y pone sobre la mesa su propia desarticulación / Carlos Martínez y Roberto Valencia

La Mara Salvatrucha pide hoy un diálogo cuya agenda pueda incluir la desarticulación de la pandilla, lo que implica un giro radical a la postura de hace cuatro años, cuando la cúpula nacional rechazó siquiera hablar de su posible desmontaje. Tres voceros de la organización criminal expusieron a El Faro una propuesta para discutir soluciones al problema de violencia en una mesa de negociación pública que incluya al gobierno y a todos los partidos políticos. El vocero de la Presidencia, Eugenio Chicas, dice que es una propuesta “a la que hay que darle taller”.
Voceros de la Mara Salvatrucha-13 –la pandillas más numerosa de El Salvador– se reunieron con El Faro a finales de diciembre pasado para exponer una nueva propuesta hacia la sociedad y el gobierno: la MS-13 pide la creación de una mesa de diálogo pública, en la que estén representados todos los partidos políticos, el gobierno, instituciones de derechos humanos y los líderes de las tres pandillas principales que operan en el país: 18 Sureños, 18 Revolucionarios y la Mara Salvatrucha-13. Su propuesta, dicen, tiene por objetivo detener la crisis de violencia que vive el país y frenar la escalada bélica entre las pandillas y las fuerzas de seguridad, antes de que derive en una “guerra”. VER MÁS…

El Salvador: Barrio 18 Sureños retoma propuesta de MS-13 y ofrece discutir fin de extorsiones y localizar desaparecidos / Carlos Martínez

Una de las facciones del Barrio 18 plantea no solo la disposición a discutir su desarticulación, sino también a terminar con las extorsiones y a ubicar los cadáveres de las personas desaparecidas por esa organización criminal. Sugiere crear una instancia mediadora que podría incluir a Naciones Unidas y la Iglesia Católica. Y mientras diversos actores expresan anuencia al diálogo, el FMLN y el gobierno cierran las puertas a esa posibilidad.
Consultado por El Faro sobre el ofrecimiento de la Mara Salvatrucha-13, el vocero de la presidencia, Eugenio Chicas, tuvo la semana pasada una primera reacción cautelosa, asegurando que no había tenido ocasión de consultar la opinión del presidente Salvador Sánchez Cerén y que era un tema “complejo” al que había que “darle taller”. Una semana después, Chicas fue rotundo al descartar cualquier posibilidad de encuentro con las pandillas: “Somos claros y firmes: no hay diálogo, no hay conversaciones, no hay posibilidad de ningún tipo de acuerdo que abra esa ruta”, dijo. VER MÁS…

México: La evolución del Cártel Jalisco Nueva Generación: de la extinción al dominio global

En menos de una década esta organización criminal ha desplazado a los cárteles tradicionales y ha ampliado su zona de operación hasta Asia y Oceanía

En menos de una década el Cártel Jalisco Nueva Generación se ha convertido en una de las organizaciones dedicadas al tráfico de drogas más prolíficas y violentas del mundo. De un reducido grupo de desertores del ahora extinto Cártel del Milenio evolucionó hasta conformar una vasta red criminal cuyos nexos se extienden a toda América, así como a Europa y Asia.

La clave de su rápida incursión ha sido la presencia estratégica de operadores en la frontera suroeste de los Estados Unidos, colindante con Tijuana, y en la frontera noroeste, colindante con Vancouver, Canadá. Aunado a ello, tiene control en zonas de los océanos Atlántico y Pacífico. VER MÁS…

México: ¿Y las legislaciones sobre el uso de la fuerza? / Laura Muñoz Ramírez

Ante la constante repetición de actuaciones fallidas de la policía y los fuertes cuestionamientos respecto del uso de la fuerza, queda claro que México presenta un latente rezago en materia jurídica respecto al uso de la fuerza.

Al pensar en el ejercicio de la profesión policial, el imaginario colectivo normalmente lleva a dos vertientes: en la primera ocurre la idealización casi de ficción del profesional de la seguridad, incorruptible, siempre apegado a la ley y con la capacidad de reaccionar adecuadamente frente a los innumerables escenarios de comisión de delitos; la segunda, más recurrente, menos venturosa y recreada históricamente frente a un áspero contexto nacional y una cotidianidad de actuaciones poco acertadas, despliega una policía corrupta en la que persiste la impunidad, la represión y los abusos de autoridad.

La policía, como institución del Estado a cargo de salvaguardar la vida, seguridad y derechos de los ciudadanos, así como el orden y la paz públicos, exige la existencia de reglas claras y específicas que condicionen su actuar. Sin duda es el Estado quien debe proveer a sus instancias de mecanismos claros y regulados que sustenten el trabajo activo, sobre todo considerando que la capacidad de usar la fuerza puede subsanar una contingencia o agravarla. VER MÁS…