Brazil: Rio de Janeiro: ‘It’s a deep injustice that gun violence is tolerated’ /Robert Muggah

Robert Muggah is immersed in the statistics of violence, but faces the daily realities of living and working in one of the world’s most dangerous cities
Brazilian police patrolling a street at night in Rio de Janeiro, Brazil.

I live and work in a country where over 70% of reported homicides are a result of guns. In my neighbourhood in Rio de Janeiro, the murder rate is less than two per 100,000, which is well below the global average (pdf). Yet a favela around the corner from my apartment has a homicide rate that’s 10 to 20 times higher. So at night I hear the crack of gunfire echoing across the city; it’s disturbingly routine.

I’ve spent the last couple of years running an NGO trying to get people to think about ways to reduce gun crime, which is one of the big problems in Brazil. Without these reductions in violence it’s very difficult to move forward at the most basic human level, and in spite of impressive reductions in poverty in last 15 to 20 years, the violence has got worse in Brazil. SEE MORE…

Brazil: Gangsta’s Paradise: How Brazil’s Criminals (and Police) Use Social Media / Robert Muggah

Brazil’s police face a new front in the war on drugs: social media.

Rio de Janeiro´s most wanted drug trafficker, Playboy, died in a hail of police gunfire at his girlfriend´s apartment this month. Photographs of his bullet-riddled body began circulating on the Internet within minutes of his demise. So did an audio recording suggesting that he “left the scene alive, but arrived to the hospital dead.” His assassination is yet another pixel in Brazil´s relentless war on drugs.

Social media is the new frontline in the fight between Brazil´s gangsters and police. This is not altogether surprising. After all, the country is one of the largest producers and consumers of online content in the world. There are over 70.5 million Brazilian Facebook users. Twitter, Instagram, and WhatsApp are all gaining in popularity. Brazil´s digital divide is shrinking fast. SEE MORE…

El Salvador: La Policía masacró en la finca San Blas / Roberto Valencia, Óscar Martínez y Daniel Valencia Caravantes

La Policía afirmó que durante la madrugada del 26 de marzo sus agentes fueron atacados en una finca de San José Villanueva, y que en el “intercambio de disparos” murieron “ocho sujetos miembros de una estructura criminal”. Esa historia es falsa y los hechos reconstruidos por El Faro revelan indicios de ejecuciones sumarias y montajes en la escena de los homicidios.

Cuando los policías golpearon la puerta de su cuarto había ya siete cadáveres regados en el casco de la finca San Blas. Consuelo, la madre de Dennis, estaba sentada junto a la champa de abajo, a unos 15 metros, rodeada por policías encapuchados y sin poder ver lo que ocurría con su hijo, pero lo escuchaba. Consuelo dijo a los policías que la única persona viva arriba era su hijo.

Las ráfagas habían cesado. Los policías gritaban frente a la puerta colorada del cuarto de Dennis. Él hablaba por teléfono con su tío Chus, el mandador de la finca: “¿Qué hago?”, pidió. Chus le preguntó si eran pandilleros o policías. Dennis contestó que policías, que los había escuchado cuando sacaron de la champa a su mamá, a su padrastro y a sus hermanos pequeños. Chus se envalentonó: “Si es la Policía, no tengás miedo; la Policía te va a respetar. Cuando te digan que abrás la puerta, abrila y tirate al suelo”. VER MÁS…

El Salvador: “Aquí ya no caben más: mátenlos” / Óscar Martínez

Abusos policiales en la Delegación Centro de la PNC.
El lunes 29, varios detenidos en vías de investigación fueron brutalmente atacados por agentes del GOPES y el 911 cuando ya estaban esposados en el interior de la Delegación Centro. Ocurrió por la tarde, después del asesinato de un policía. Esa mañana se desataron varios operativos que terminaron con decenas de capturados. Casi todos ellos fueron liberados sin cargos horas después.

En la cochera de la Delegación Centro de la Policía hay unos 30 detenidos. La mayoría sin camisa. La mayoría muchachos. La mayoría flacos. Están sentados en el suelo. La mayoría con las manos en la cabeza y la cabeza metida entre las rodillas. Ninguno se queja de nada. Ninguno es golpeado en la cochera. Todavía no.

Ese es el grupo de los capturados antes del mediodía, en el operativo de búsqueda tras el asesinato del policía número 30 el lunes 29 de junio. El operativo ocurrió en la comunidad Las Palmas, en el barrio San Esteban –donde ocurrió el homicidio- y en el Centro Histórico de San Salvador, donde MS y Revolucionarios se disputan cuadra por cuadra el control de las extorsiones. En lo que va de 2015 han asesinado a 30 policías en El Salvador. Y en las calles se ha desatado algo que parece una guerra. En marzo el Presidente admitió que la PNC había matado a más de 140 sospechosos en enfrentamientos a tiros en un solo mes. Casi presumió de ello. Cada policía asesinado aviva ese fuego.VER MÁS…

Perú: Los costos de la delincuencia / Juan José Garrido

Cuando un emprendedor decide iniciar un negocio, por grande o chico que sea, usualmente traza un bosquejo de lo que serán los ingresos y costes, a fin de calcular los márgenes (y eventual futuro) del mismo. En su análisis incluirá los costos de materiales, servicios de terceros, personal, gastos administrativos y financieros, impuestos, y así. Eventualmente, si el emprendedor (potencial empresario) decide cubrirse ante potenciales contingencias, integrará una línea de “otros gastos”, donde recaerán todos aquellos expendios no imaginados al trazar el plan de negocios.

En la larga lista de eventos imprevistos se incluirán, sin dudas, los gastos incurridos por coimas, robos, extorsiones y otras formas de delincuencia y crimen organizado. En un país desarrollado, esos costes serán cercanos a cero. Pero en nuestro país, y con la actual ola de violencia e inseguridad (y regulaciones, ya que andamos en esas), esos costos no solo existen, sino que escalan cada día. ¿Cuánto suman? Pues lo suficiente para convertir ciertos negocios –rentables en el papel– en inviables. VER MÁS…

 

México: Cómo cambia el mapa del narcotráfico con la fuga del ‘Chapo’

Cómo cambia el mapa del narcotráfico en México con la fuga del ‘Chapo’El escenario del tráfico de drogas mexicano se reacomoda tras la fuga de Joaquín Guzmán Loera. Especialistas creen que puede repuntar la violencia en el país.

Tras la fuga el pasado sábado de Joaquín el Chapo Guzmán, el mapa del narcotráfico en México volverá a cambiar.

Si no es recapturado en el corto plazo, es previsible el inicio de un reacomodo de los carteles de la droga que operan en México, coinciden analistas consultados por BBC Mundo.

El Chapo también puede encabezar una lucha interna para recuperar el poder dentro del Cartel de Sinaloa, que fundó con otros capos en la década de los 90. VER MÁS…

El Salvador: Benito Lara: “En materia penitenciaria, encontramos un 327% de hacinamiento, en un año hemos logrado reducirlo a un 295%”/ Yessica Hompanera

El ministro de Seguridad dijo en la Asamblea Legislativa que en su primer año de gestión las cárceles redujeron en un 295% sus condiciones de hacinamiento. El porcentaje, a juzgar por las cifras de población penitenciaria registradas en junio de 2014 y junio de 2015, es un imposible.

El ministro de Justicia y Seguridad Pública, Benito Lara, dio esta declaración en el informe de rendición de cuentas que presentó a la Asamblea Legislativa el pasado 18 de junio de 2015, con motivo de su primer año de gestión en esa cartera de Estado. La frase hace alusión a las condiciones de hacinamiento que afectan a más de 30 mil reclusos diseminados en 19 cárceles de El Salvador.

Según la Dirección General de Centro Penales, en junio del 2014 había una población de 27 mil 601 reos en los centros penales del país. Un año más tarde, el número de privados de libertad en las cárceles incrementó a 30 mil 047. En la última semana de junio de 2015 se registraron 122 personas más internadas. Los 19 centros penales tienen una capacidad para albergar 8 mil 100 personas, con lo cual hay una sobrepoblación que triplica la capacidad instalada de las cárceles y provoca hacinamiento, insalubridad, condiciones no aptas para un ser humano. VER MÁS…

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