Hay que salvar la Policía / Editorial El Faro

El pasado 26 de marzo un pelotón del Grupo de Reacción Policial de la PNC entró en una finca de café de San José Villanueva, al sur de San Salvador, y mató a ocho personas. El informe oficial habla de un intenso tiroteo con pandilleros armados con un resultado inevitable de muertes. Sin embargo, abundantes testimonios y documentos recogidos por El Faro apuntan a que la versión oficial es falsa: omite detalles relevantes y manipula los hechos. El relato de sobrevivientes y testigos, junto a las autopsias y decenas de fotografías de los cadáveres, hacen concluir que aquella madrugada la Policía ametralló por la espalda a pandilleros que huían sin disparar, disparó a sospechosos ya rendidos y ejecutó a sangre fría al menos a dos jóvenes que no eran pandilleros.

Hay razones para pensar que no se trata de un caso aislado. Desde enero la estrategia de seguridad del gobierno, que sobre el papel incluye medidas integrales, se basa en promover la confrontación directa y a tiros con las pandillas. En 2015 se registran ya más de 150 enfrentamientos armados entre pandilleros y policías que han terminado en su mayoría con la muerte de uno o varios —en algunos casos cinco, ocho, nueve― sospechosos. El Ejecutivo presume de esos muertos. Ya en abril el presidente de la República se vanagloriaba de que un 30 % de las víctimas de homicidio del mes anterior hubieran muerto por balas de la Policía y el Ejército. VER MÁS…

El Salvador: La Policía masacró en la finca San Blas / Roberto Valencia, Óscar Martínez y Daniel Valencia Caravantes

La Policía afirmó que durante la madrugada del 26 de marzo sus agentes fueron atacados en una finca de San José Villanueva, y que en el “intercambio de disparos” murieron “ocho sujetos miembros de una estructura criminal”. Esa historia es falsa y los hechos reconstruidos por El Faro revelan indicios de ejecuciones sumarias y montajes en la escena de los homicidios.

Cuando los policías golpearon la puerta de su cuarto había ya siete cadáveres regados en el casco de la finca San Blas. Consuelo, la madre de Dennis, estaba sentada junto a la champa de abajo, a unos 15 metros, rodeada por policías encapuchados y sin poder ver lo que ocurría con su hijo, pero lo escuchaba. Consuelo dijo a los policías que la única persona viva arriba era su hijo.

Las ráfagas habían cesado. Los policías gritaban frente a la puerta colorada del cuarto de Dennis. Él hablaba por teléfono con su tío Chus, el mandador de la finca: “¿Qué hago?”, pidió. Chus le preguntó si eran pandilleros o policías. Dennis contestó que policías, que los había escuchado cuando sacaron de la champa a su mamá, a su padrastro y a sus hermanos pequeños. Chus se envalentonó: “Si es la Policía, no tengás miedo; la Policía te va a respetar. Cuando te digan que abrás la puerta, abrila y tirate al suelo”. VER MÁS…

El Salvador: Benito Lara: “En materia penitenciaria, encontramos un 327% de hacinamiento, en un año hemos logrado reducirlo a un 295%”/ Yessica Hompanera

El ministro de Seguridad dijo en la Asamblea Legislativa que en su primer año de gestión las cárceles redujeron en un 295% sus condiciones de hacinamiento. El porcentaje, a juzgar por las cifras de población penitenciaria registradas en junio de 2014 y junio de 2015, es un imposible.

El ministro de Justicia y Seguridad Pública, Benito Lara, dio esta declaración en el informe de rendición de cuentas que presentó a la Asamblea Legislativa el pasado 18 de junio de 2015, con motivo de su primer año de gestión en esa cartera de Estado. La frase hace alusión a las condiciones de hacinamiento que afectan a más de 30 mil reclusos diseminados en 19 cárceles de El Salvador.

Según la Dirección General de Centro Penales, en junio del 2014 había una población de 27 mil 601 reos en los centros penales del país. Un año más tarde, el número de privados de libertad en las cárceles incrementó a 30 mil 047. En la última semana de junio de 2015 se registraron 122 personas más internadas. Los 19 centros penales tienen una capacidad para albergar 8 mil 100 personas, con lo cual hay una sobrepoblación que triplica la capacidad instalada de las cárceles y provoca hacinamiento, insalubridad, condiciones no aptas para un ser humano. VER MÁS…

Bolivia: Abusos policiales / Editorial La Razón

No son pocos los policías que no tienen ningún reparo en vulnerar la ley que deberían defender.

Cuando la Policía no terminaba de reponerse por la vergonzosa fuga del empresario Martín Belaunde de la casa donde guardaba arresto domiciliario, hecho que provocó la remoción de los principales responsables de la seguridad del Estado, dos miembros de la institución verde olivo han vuelto a generar noticia, y no precisamente por destacarse en el cumplimiento de sus deberes.

Nos referimos al acribillamiento de un vehículo oficial el domingo anterior a las 06.30 en Cochabamba, que rebasó por el lado derecho a una vagoneta particular en el que viajaban dos sargentos de la Policía junto a otros dos civiles. De acuerdo con la versión oficial, los oficiales, que en ese momento estaban vestidos de civiles y en estado de ebriedad, se molestaron por esta acción fuera de norma, y no encontraron mejor manera para canalizar su ira que disparando, en dos ocasiones, a la vagoneta que los había rebasado, luego de perseguirla varias cuadras. Empero, para mala fortuna de los policías, se trataba de un vehículo oficial que en ese momento se dirigía a recoger al piloto del Presidente del Estado. VER MÁS…

 

El Salvador: La PNC sabe / Roberto Valencia

A mediados de febrero, el gobierno regresó a ‘Zacatraz’ a los líderes de la Mara Salvatrucha y el Barrio 18, movimiento que finiquitó la Tregua; ‘casualmente’, marzo se ha convertido en el más violento en lo que va de siglo. En silencio, la Policía Nacional Civil está tomando medidas de autoprotección extraordinarias que invitan a pensar que las cifras de marzo no serán algo pasajero.

Cada día de marzo asesinaron a dieciséis salvadoreños. No fue un viernes negro. No fue un fin de semana disparado. No. Durante los treinta y un días se registraron en promedio dieciséis homicidios. Repito: dieciséis homicidios asesinatos muertes. Dieciséis. Uno dos tres … nueve … doce … ¡dieciséis! Dieciséis personas. ¡¡¡P-E-R-S-O-N-A-S!!!

Consumidos quince años del ya no tan nuevo siglo, en las bases de datos de la Policía Nacional Civil (PNC) y del Instituto de Medicina Legal no hay registro de un mes tan violento como el pasado marzo. Pero lo preocupante, más allá de lo preocupante que son –que deberían ser– las cifras, es que no veo elementos, siquiera mínimos, que inviten al optimismo. ¿La pomposa marcha del 26 de marzo? Solo sirvió para evidenciar lo polarizada que está la sociedad, para demostrar que uno y otro extremo del arco político-partidario siguen viendo el tema de la seguridad como arma arrojadiza. VER MÁS…

Brasil: O fracasso de um modelo violento e ineficaz de policía / Fernanda Mena

Num quadro de volenncia social e hfalhas institucionais, as polícias brasileiras matam demais, ignoram direitos, prestam servicos deficientes e não tem a confianca dos cidadaos. A reportagem faz um diagnóstco da situação expoe as proposas de reformas, que vão desde mudanças estruturais a melhorias localizadas MAIS…

América Central: Los refugiados de la ‘guerra contra las drogas’ / Luis Esteban G. Manrique

El despliegue de un millar de miembros de la Guardia Nacional de Texas a lo largo de la frontera con México, por órdenes del gobernador Rick Perry, ha dado un nuevo paso en la militarización de la política inmigratoria de EEUU. Perry esgrimió como justificación la supuesta “pasividad” de la Casa Blanca ante la crisis de los inmigrantes centroamericanos –en su mayoría niños y mujeres– del pasado verano. Al erigirse como nuevo “halcón de la frontera”, Perry busca el apoyo del Tea Party, que tendrán un papel clave en la elección del candidato republicano a la Casa Blanca en 2016.

En las últimas semanas, el flujo de inmigrantes –que Barack Obama calificó de “crisis humanitaria”– se ha reducido notablemente, en parte por las miles de ‘deportaciones express’ de indocumentados a Guatemala, El Salvador y Honduras –el primer, cuarto y noveno países más violentos del mundo, respectivamente–tras negárseles el asilo. VER MÁS…