El ¿Ha dado el presidente un golpe de timón en la seguridad pública?:

Sánchez Cerén relevó este viernes al ministro de Seguridad con un discurso en que dio señales de ruptura con la política que hizo de El Salvador el país más violento del mundo: se distanció del “manodurismo” y dijo que cambiaba a Benito Lara porque quiere “resultados”. Pero… nombró al director de la Policía manodurista como el nuevo ministro y a la subdirección de la institución llegó un oficial procesado por vínculos con un grupo de exterminio.

Daniel Valencia Caravantes, Roberto Valencia y María Luz Nóchez

Mauricio Ramírez Landaverde, nuevo Ministro de Seguridad y Justicia, juramentado por el presidente de la república, Salvador Sánchez Cerén, en evento realizado en Casa Presidencial, en San Salvador. / Fot: Víctor Peña
Mauricio Ramírez Landaverde, nuevo ministro de Seguridad. El presidente Salvador Sánchez Cerén dijo que el predecesor de Ramírez, Benito Lara, hizo un buen trabajo, pero que él quiere ver resultados en 2016. Ramírez dirigió la Policía que implementó la política de mano dura con que el gobierno decidió afrontar el problema de las pandillas, y que produjo 6,657 homicidios en 2015. Foto El Faro: Víctor Peña
El presidente Salvador Sánchez Cerén despidió este 22 de enero a Benito Lara como ministro de Justicia y Seguridad Pública y juramentó como su relevo a Mauricio Ramírez Landaverde, el hasta ahora director de la Policía Nacional Civil´(PNC), uno de los principales protagonistas en la estrategia de enfrentar el problema de pandillas con una guerra abierta.

En un acto celebrado en el salón de honor de Casa Presidencial, y en el que el mandatario accedió a responder preguntas de la prensa por primera vez en los últimos 10 meses, Sánchez Cerén despidió con agradecimientos a Benito Lara, pero sugirió que acepta que las cosas no marcharon como él hubiera querido en la era Lara, que vio a El Salvador convertirse en el país más violento del mundo en 2015 con una tasa de 103 homicidios por cada 100 mil habitantes. VER MÁS…

Perú: “Barrio seguro” / Gino Costa

Resulta incomprensible el intento del actual mando policial de acabar con el apoyo a los serenos

Barrios vigilados son barrios seguros. La vigilancia y el patrullaje es la forma más antigua y eficaz de disuadir el delito callejero. Su calidad depende de la información que se tenga sobre dónde, cómo y cuándo ocurren los delitos, y quiénes son sus protagonistas. Un buen despliegue disuasivo ahuyenta a los delincuentes, quienes temen ser aprehendidos. Según el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF), buena parte de los delitos disuadidos no se desplaza a otros lugares.

Las ciudades peruanas están desguarnecidas. Las encuestas anuales del INEI, realizadas entre el 2010 y el 2014, demuestran que un poco más de la mitad de nuestros barrios no cuentan con ningún tipo de vigilancia pública ni policial ni de serenazgo ni integrada. Esta es una de las razones por las que el delito callejero es tan extendido y por la que el crimen violento se multiplica rápido. VER MÁS…

Perú: Distritos peligrosos gastaron menos del 60% para seguridad / Fernando Alayo Orbegozo

Callao asignó solo 2,61% de su presupuesto anual para combatir la delincuencia y SJL gastó apenas S/. 5 por vecino

La seguridad ciudadana es una responsabilidad compartida. Los municipios tienen una participación vital en la lucha contra la delincuencia. En cada uno de los distritos de Lima y Callao, la Policía Nacional ejecuta acciones previamente coordinadas con los gobiernos locales para la prevención del delito.

Aunque la realidad parece ser otra: las autoridades de los distritos con el mayor índice delictivo han ejecutado menos del 60% de su presupuesto para seguridad ciudadana en el 2015, según el último informe del Instituto de Defensa Legal (IDL).

San Juan de Lurigancho –el distrito con más delitos denunciados en comisarías entre enero y junio pasado, según el INEI– invirtió solo la mitad de su presupuesto para enfrentar la inseguridad. Esto significa que su comuna ha gastado S/.5 anuales por vecino en el rubro. VER MÁS…

Honduras: Poor ‘hood, Mean ‘hood: the Violent History of Rivera Hernandez / Juan Jose Martinez d´Aubuisson

This article is the first in a series looking at gang operations in Honduras. It is the result of a collaboration between InSight Crime, El Faro, and Revistazo. Read a version of this article in Spanish here. See the full version of InSight Crime’s report on Honduras gangs here (pdf). Read the report in Spanish here (pdf).

In the neighborhood of Rivera Hernandez in San Pedro Sula, the State’s absence is felt everywhere. Six gangs fight for control of one of the poorest sectors of Honduras’ industrial capital. This is the story of that neighborhood. This is the story of the people who live here, who fall like dominos, one after another, in an endless battle.  SEE MORE…

El Salvador: Pandillas, policías y militares hablan en lenguaje de guerra / Editorial Contrapunto

El lenguaje bélico con que se discuten los muertos policías y pandilleros afecta directamente la convivencia ciudadana

En los últimos meses, tanto la Policía como la Fuerza Armada salvadoreña han dado vivas señales marchar hacia una guerra contra las pandillas, al mismo tiempo que estas responden con igual lenguaje bélico. Los recientes ataques orientados a matar policías o soldados demuestran que los objetivos de las pandillas han pasado de ser el control territorial a infundir terror.

Desde lanzar granadas a los puestos policiales, ataques directos al hogar de los policías en sus tiempos de descanso, ametrallar patrullas o disparar a quemarropa a un soldado que hace guardia; las pandillas han subido el tono con que intentan marcar territorio y alejar incluso a la autoridad de los espacios públicos. VER MÁS…

El Salvador: La violencia: rostro de la modernidad / José Luis Escamilla

La sociedad salvadoreña protagoniza uno de los momentos más cruciales del periodo de posguerra civil. La violencia es el principal problema que heredamos de la guerra; pero el tratamiento que se le dio en el proceso de negociación no valoró todas las causas que la originaron, ni mucho menos dimensionó los efectos de largo plazo que los procesos sociales pueden alcanzar cuando los recursos a disposición (económicos e intelectuales) no son suficientes para resolver un conflicto armado, que es una metonimia de la lucha de clases que trasciende de lo político hacia la guerra y de la acumulación de hechos históricos hacia la vida cotidiana.
En la actualidad el tema de la violencia ocupa un lugar central en los medios de comunicación. Desde estos espacios se exponen diversas formas de crueldad relacionadas con vejámenes y formas de expresión de enfermedades mentales reducidas a crímenes, las cuales adquieren otra dimensión cuando las estadísticas frías complementan estas extrañas formas de exterminio. Esta situación produce en el consumidor promedio de noticias un estado de terror y vuelve efectivo el mensaje de la legitimación de la violencia social “sin sentido” que pasa a ocupar un espacio privilegiado en los hábitos; soslayando la etiología de esta enfermedad psicosocial cuyos orígenes deben relacionarse con su configuración socioeconómica, religiosa, política y cultural. VER MÁS…

El Salvador: No hay maras en Berlín / Roberto Valencia

Berlín (Usulután) no es uno de esos pueblitos enmontañados de Chalatenango o Morazán que el periodismo tiende a presentar como los territorios inmunes al fenómeno de las maras. Berlín tiene más de 17,000 habitantes y está enclavada en una de las zonas más calientes desde que terminó la Tregua, pero su tasa de homicidios desde 2005 se parece más a la de Costa Rica que a la de El Salvador. No hay maras en Berlín, y eso merece una explicación.

Berlín no es Alemania, pero tampoco parece El Salvador.

De ahí mi desconcierto cuando el bus 354, después de serpentear por la sierra de Tecapa-Chinameca, llega a su destino, se detiene a una cuadra del parque central, y lo primero que veo al bajar es a tres policías con chalecos y escopetas que retienen contra la pared y manos en la nuca a un joven espigado y dócil. Un agente le saca la cartera de la bolsa y la revisa sin pudor. Otro le trastea el celular. Al poco lo dejan ir, ileso.

Desconcierto porque a Berlín (Usulután) me trae la convicción de que es un lugar tranquilo en parámetros salvadoreños. Durante la última década este municipio presenta tasas de homicidios más parecidas a las de Costa Rica que a las de El Salvador. Incluso en los últimos dosquetrésaños, cuando la violencia en los alrededores (Santiago de María, Tecapán, Mercedes Umaña…) se ha disparado, acá se han mantenido abajo, con un homicidio cada tres o cuatro meses. Vengo, de hecho, a buscar los porqués de esa tranquilidad. VER MÁS…

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 116 seguidores